...y una gran mierda. ¿Qué hago con esta información que me das si nada puedo hacer? ¿Qué hago yo con este futuro en las manos si no puedo cambiarlo? ¿Qué es esto que me decís entre palmadas en la espalda y tono de voz tenue? ¿Pensás que voy a entenderlo? No, no lo entiendo. Me enoja, me entristece, mis manos están atadas. ¿Qué hago con todo esto si no puedo ayudarte? ¿Qué hago con todas estas cosas, si total es lo mismo? Te voy a cuidar todo lo que pueda, con todo lo que haya, porque lo único que puedo hacer es tener esperanza. Y esa esperanza sube cuando te veo tan bien: cuando jugas, cuando corres, cuando comes, cuando el ruido de esos eslabones te pone como loco porque sabés que salimos... cuando la alegría que tenés por cosas tan simples nos alegra a todos. Y saltas, y te moves, y vivís. Al principio no fue tan fácil, no. ¿Pero cómo alguien no puede quererte a vos? Si ya con solo tener cuatro patas, todo es más fácil. Y así fue. Ya está, ya estamos. No fue fácil, pero ...