Gracias Jim 08/12/1943 - 03/07/1971
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Esteban Iacomelli
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En cada lluvia, la tristeza del inalcanzable cielo, cae con fuerza sobre los cuerpos que se pasean. Todo lo ahoga con sus penas, calma el dolor de los desventurados, sacia a los sedientos. La inmensidad de un cielo, tan gris, tan apagado, tan confuso que atrapa cualquier mirada. Frías gotas lavando los rostros, cada golpe es un recuerdo, de que aun respiran. De que algo resta por hacer, de que existe alguien que espera. Días obscuros, fríos, para ciertas almas estos son los días de primavera, en ellos salen a mezclarse con sus pesares, una sonrisa es desgarrada de sus rostros, es el cielo, sus lagrimas, que los tocan. Sonrisa que agradece, el aun estar de pie. Esos días, por tantos aborrecidos, descartados al olvido, esos días, esos mismos días, tan amados, tan recordados por otros, esos días son la musa que han estado esperando.
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Esteban Iacomelli
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Si tu, en tu infinita indiferencia, pudieras darme refugio allí entre tus brazos, si me dieras las caricias de tus cabellos, hermosas sedas en lucha constante contra el viento. Entre tus suaves caricias, dormiría a tus pies, sin dolor, sin temor, bajo tus mantos envuelto en tu aroma, el frio no alcanza la carne, la tibieza de tu roce. Todo es ilusión, el frio corta mi piel, las caricias son puñales, el temor se ha apoderado de mi lecho, el dolor, juega sobre mi pecho. Has desaparecido, como si nunca hubieras nacido, como si nunca hubiese yo, vivido. Es que aun la suerte esta de mi lado? En lo vasto de este universo, podre verte una vez más? Mi memoria me engaña, eres real?, soy real? Dudo de mi existencia, de esta realidad, de este sueño. No existo, el infierno del incorpóreo, el deseo por el tacto, por rozar tu piel, la pena por no sentir el roce, me ahogo en esa pena, dejo este lugar, sin saber...
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Esteban Iacomelli
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Cuantas veces, has golpeado aquella puerta? Demasiadas para el mortal, tan pocas para ti. Trae consigo una bolsa de género, su color delata su antigüedad, trae dentro, algo que tú conoces, es tu pasado, el que afanosamente deseabas olvidar. Golpea otra vez la vieja puerta, cae en cenizas, un sucio piso donde descarga todas aquellas vidas pasadas. En tu mente, escapas, tu cuerpo se queda aquí, buscas cubrir tus ojos, mas tus manos ya no pueden hacerlo. Solo resta ver, ver y sentir, es tu pasada vida, desparramada en el inmundo piso. Tu eres esas vidas, eres ese pasado, eres todo. Tu presente existe por él, y tú, que querías abandonarlo por siempre. Eres pasado, no lloras tu errores, no quiebra tu cuerpo el remordimiento, solo eres espectador de aquello. Lagrimas que ya no mojan, aire que se torna esquivo, calor que desaparece, una imagen y un deseo luchando por alcanzarte. No puedes, dejarle una lagrima...
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Esteban Iacomelli
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Si ha de ser cierto, pues, espera, si no crees, se tornara aun, mas fuerte, tanto así, que lograra doblegar tu alma, entonces creerás. Quizá esperes abrazado a un sueño, quizá demasiado tiempo, el demonio que habita en nuestras fantasías, el maldito tiempo, el no duerme, aguarda, no se detiene, no le duele esperar. Abrazado a un sueño, tan débil, que debes dormirte en tus propios sueños, para evitar que ese rostro se deforme. Tu no controlas su llegada, eso, solo sucede. En soledad, empujado, quizá, por otras manos, no aquellas que esperas, empujado, a la obscuridad profunda, mientras el sol, enfurecido, alumbra los caminos, tu solo ves una noche sin fin. Cuando llegaras? Es que esta espera se torna insoportable, ahogándome en sueños, y dejando que el viento amigo del tiempo, arrase con mi frágil cuerpo. Te ruego, ven. No dejes que el tiempo me lleve antes de tu llegada. Quizá, no falte demasiado, podría decir...
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Esteban Iacomelli
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Impresiones de un tiempo que no arriba aun, pensamientos viajeros trayendo consigo imágenes que duelen, el estar quieto y soñando, por primera vez, resulta incomodo, triste, agotador. Lo ausente, aun esta aquí, son esas sucias imágenes de un futuro incierto las que te han borrado, momentos que no han llegado aun , momentos que no dejan la herida del recuerdo. En brazos quebrados, vacios, el fantasma de tu forma, el eco de aquella voz permanece entre las paredes. Dame sueño verdadero. La realidad se desvanece. Allí espero. Ojos tan vivos, brillo enceguecedor, una voz que acuna, que calma, brazos fuertes, y tu forma entre ellos, carne, roja sangre calientan mis manos. Ya es hora, mi ser desaparece. Frio despertar aguardando en este lugar, regresa, aquel mismo dolor, el que da a conocer un futuro que no ha de cambiar. Pronto veré lágrimas en mis ojos. Lamento ser el idiota soñador, lamento no ser quien borre las i...
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Esteban Iacomelli
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"This is the strangest life I've ever know" Lento respirar, profunda sensación, infinito sueño, ojos abiertos, fantasmas acurrucándose a mis pies. Arrogantes, algunos de ellos, demasiado tristes, otros, mas una misma frase los unen, "nada es importante, de una manera u otra moriremos". Hablan de morir, cuando ya lo han hecho, mientras uno de ellos se mezcla en mis pensamientos, me da las visiones de sus repetidas muertes, "Cuantas veces he de morir?", pregunta a un mortal, ese que se ha ido. En marcha siniestra comienzan a erigirse, una a uno, vienen a mí, sus vivencias imponen, fragmentos de ellas, espejismos, de lo que fueran deseos alguna vez, su dolor, y el desgarro de cada muerte, que se repite una y otra vez. Caigo rendido, ante desgarradoras imágenes, todo su dolor, sus alegrías, todo de todos ellos. En mi cuerpo, en mi mente, rayando ya la bella locura, caigo, caigo a sus pies,...