Como ha de ser posible que la cumbre del dolor no sea física, la carne se desvanece en el abre y cierra de una estrella moribunda. Si recorres este tramo final junto a mí, podría decirte, pequeña noche, que te extraño, pero no he sido tocado por ese tipo de sentimiento o sensación, lo que siento es dolor, en otra dimensión de este cuerpo, de esta cabeza que dirige. Atrás quedaron los días en que mi cuerpo vencía furiosos ríos, caídas en rocosas montañas, atrás quedaron, porque me los has robado, solo me queda la ceniza de algo, y la nada, soy tan ignorante que no me queda nada. Te rodeo para ver lo pálido de tus ojos sin vida, descubro, que tienes dos espaldas para darme, el sabor amargo no se va, todo es normal, normal, estos Domingos de caída infinita, vacíos que jamás serán llenados. Escapar no es una opción, dormir, quizá, solo si marcas una cruz en mi frente, solo si incendias el lecho, sol...
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Esteban Iacomelli
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Como es posible que la cumbre del dolor no sea física, la carne se desvanece en el abre y cierra de una estrella moribunda. No hay nada peor sí recorres este tramo final junto a mí, podría decirte, pequeña noche, que te extraño, pero no he sido tocado por ese tipo de sentimiento o sensación, lo que siento es dolor, en otra dimensión de este cuerpo, de esta cabeza que dirige. Atrás quedaron los días en que mi cuerpo vencía furiosos ríos, caídas en rocosas montañas, atrás quedaron, porque me los has robado, solo me queda la ceniza de algo, y la nada, soy tan ignorante que no me queda nada. Te rodeo para ver lo pálido de tus ojos sin vida, descubro, que tienes dos espaldas para darme, el sabor amargo no se va, todo es normal, normal, estos Domingos de caída infinita, vacíos que jamás serán llenados. Escapar no es la opción, dormir, quizá, solo si marcas una cruz en mi frente, solo si incendias el lecho, solo si el viento sopla, solo si me lleva lejos de to...
Reloj
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Esteban Iacomelli
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La velocidad del tiempo, ese tiempo, la velocidad de su “no” vida, su “no” muerte, su fugaz paso, tantos rostros, tantas manos, las palabras se amontonan, las hojas, en brillante blanco se visten, los ojos enrojecen, la debilidad lo asquea, lo precario de los cuerpos, lo aflige. Sabe que esto, es la mejor y más cruel broma de todos los tiempos, desafiando a quien reirá al final, desencajada carcajada, mientras mira al cielo. Ya no ríe, solo se mueve, no fue niño, pues no hay pasado, no fue viejo, pues destrozo su futuro. Y hoy está aquí, como la lluvia, va, viene, amado, odiado, ignorado, el tiempo lo borrara por completo él lo sabía, y, aún así, ríe. http://poesiasoscuras.blogspot.com/ E.I.
Fragil
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Esteban Iacomelli
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Que frágiles, fragilidad, hojas en el viento, tan susceptibles a su ira, al flagelo del tiempo, también. Apacible costa esperando el ciclón, hoja esperando el huracán, secas hojas, secos cuerpos, fragilidad, que frágiles hemos llegado aquí, un soplido y somos solo cenizas, que frágiles, tanto asi, que las palabras y algún sentimiento sin rumbo, nos llevan al final. Entonces…recuerdo…. http://poesiasoscuras.blogspot.com/
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Esteban Iacomelli
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XII Mezcla de soles y lunas. fantasmas y carne caliente, idiotas entrenados para errar, siempre errar, voces que ya son ecos, otras que indeclinablemente…lo serán. Una suma, una pila de miedos (y medias mentiras), siempre siendo un “casi” siempre…totalmente incompletos, chocando contra un espejo que en contra de toda lógica no refleja una falsa puerta en la pared. Irritados cuando se nos lleva la ilusión, rodillas y cabeza contra el barro cuando completas verdades pisotean esas bellas mentiras, agua helada, el ojo abierto, te ha tocado ayer, quizá mañana mi sueño se destroce y venga a mí, o cerca, el puñetazo del frio un aliento putrefacto y la verdad en mi bolsillo. E.I. http://poesiasoscuras.blogspot.com/
Donde
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Esteban Iacomelli
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¿Dónde estás, que no puedo verte? Ciego aún, no soy, ¿será que no has venido? Recuerdo verte por ahí, quizá en un sueño, seguro estoy, ¿será que la vida te asusto y es por eso que te ocultas? Pequeño vericueto de esta vida, cruel, bromista en decadencia, ¿cuánto espacio ocupabas?, podías pasar sin que se perciba y estar aquí, aquí, ahora. ¿Se llora por un fantasma? ¿Y cómo sé que eres uno, ...
Papel
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Esteban Iacomelli
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Papel No es solo el doblez en el papel, no es solo eso, es tiempo que se ha ido, y ahora es un doblez, no solo es eso, es absorber el frio del papel, cegarse cuando el sol se refleja en él, la presión, el roce, la marca, no solo son dobleces, es tiempo, todo, es tiempo, así el papel pasa a ser pequeño, y cada vez más, es tiempo, es solo un papel, y así, como papeles, recorremos partes de un todo, que se nos presenta de a pedazos, y por ahí, vamos siendo dobleces, sí, somos de papel, doblez tras doblez, más pequeños, hasta que en algún momento ya no pueda el tiempo hacer otro doblez. http://poesiasoscuras.blogspot.com/