La nada, el vacío, todo lo corrompe, lo destruye primero, luego, lo absorbe todo. Allí en la colisión de los pensamientos, de los tiempos, tu, eres quien grita, desesperados gritos, más y más fuerte, como te ha destrozado esta vida, gritas, pero nadie escucha, la nada es absoluta, tus gritos se ahogan en ella, ni siquiera llegan a tu puerta, no pueden, dudo, que algo salga con vida de tu garganta. Acosado por las mañanas, las horas, las noches, que antes soñabas, y ahora hieren hasta los huesos. Temes la confrontación, nadie puede salir vivo de ella. Nadie. El abandono, el dolor en tu pecho, y tu cara cayéndose a pedazos, sientes el frio calar tus huesos. Te has secado de lágrimas, pues en cada deseo de hacerlo, notas que este estado, este limbo, te ha consumido hasta eso, hasta una miserable gota de agua de tus ojos. ¿Los sueños? Ya has olvidado lo dulce de los sueños, solo quedan algunas amargas pesadillas. En ellas todo se vuelve loco y endemoniado, fuera de to...