18/4/2014



Cobarde,

escondiéndome tras tus ojos,
y  gritando que confíes en mí
en mi valentía,
en mi pensamiento.
Miento,
soy preso de este momento,
que ha despertado de su letargo,
sangre o agua,
diferentes mundos,
la decisión se torna malvada.

Escondido,
tus ojos esconden mi mirada
al mundo,
al tiempo,
aun así, el maldito tiempo,
corre en búsqueda alocada
y los parpados pesan,
el corazón se agita,
el alma desgarra la carne.

Es momento de susurrar a tu oído.
O el momento me ha consumido?
Tienes odio para amarme?
Lagrimas para reír?
Dame tu puñal en mi carne,
que el rio de sangre corra,
corra y me lleve.
Es que me he desvanecido
tanto tiempo?
Maldito tiempo.

Acaricio esos ojos,
arden mis manos
arde mi ser,
me ahogo en la sangre,
me ahogo en el tiempo que he perdido,
escapa mi alma
me desintegro a tus pies,
un cobarde,
por coser mi labios,
cobarde.

Solo negras cenizas quedan de mí
y algo,
algo que escondí,
me llevo nada,
fui nada,
al final, solo esto somos,
ni siquiera recuerdos,
quizá,
solo nuestros pecados
y nada más.

13/4/2014

Cansancio

Cansancio,
cuerpo atrapado,
mente hastiada,
se dobla tu columna,
te arrastras con las serpientes.


No recuerdas nada de lo que ha pasado,
solo sientes la presión en tu sien,
el ardor en tus ojos,
el fuego en tu estómago,
frías lágrimas que no calman,
sueño que no destroza este cansancio.

Me ves cada vez que cierras tus ojos?
Me ves partir, me ves llegar?
Es mi fantasma el que espera bajo tus cobijas?
Es esa mi ceniza
la que guardas en copas de cristal?
Es esa mi alma,
la que vaga por tus habitaciones.?

Es que ha cesado mi respiración
y aun nadie me ha avisado?
Porque me ahogo en dolor
si ya he abandonado este lugar?
No debería sonreír?
No debería desaparecer el dolor?
Es que no estarías tú, aquí,
abrazándome?

Engañado,
aún más,
vomitado aquí,
expulsado luego,
nunca me has dejado elección.
Nunca,
nada,
nada más que grises cielos,
obscuros días.
Y mi último
negro amanecer.

6/4/2014

Mentiras



Entre los silencios

de ensordecedores látigos de metal,
entre los secretos del viento
antes de que desplieguen su devastadora furia,
toda, aquí sobre esta lugar
que otrora fuera verde y tan tranquilo.

Antes, siempre antes,
siempre el pasado,
siempre con estos ojos inundados de sangre,
siempre mirando hacia atrás,
y en nuestras narices,
un demonio nos engulle en sus mortales fauces,
y si no lo es,
será una bella dama,
bella figura,
pequeña caricia,
engañados, nos dejamos llevar,
y el fuego aviva sus llamas.

Idiotas, sonámbulos,
caminamos por un mundo de lava,
de engaño, ojos que escudriñan cada movimiento.
Ni siquiera las serpientes son tan viles.
Como es que nos encontramos aquí?
Es que la vida no resultaría dulce, corta, y estremecedora?
Maldita voz, maldita voz que tanto ha mentido,
de seguro una estaca al rojo vivo atraviesa tu alma de par en par,
muertos al concebir,
muertos al primer contacto con la carne,
muertos al crecer,
vivos al morir,
lagrimas antes de salir del bosque,
lágrimas al escuchar un gutural voz,
es la mentira, diciendo la verdad,
es el fin, cuando no lo esperas,
vivo, pero muero al fin.

Quizá leyendo estas palabras,
este muriendo,
quizá recuerde que le espera la vida,
quizá ría,
quizá se dibuje una mueca de alivio,
de que la vida lo espera un poco más allá,
cuando este lugar que lo quiebra en miles de pedazos,
sea solo parte de un mal sueño.

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30/3/2014

Medianoche (sombras)




Medianoche,

el nacimiento de un nuevo día
su mejor momento,
su mejor edad,
silenciosa y absorbente,
inunda nuestros ojos.

Mientras que simples mortales,
con pensamientos antiguos
del día anterior,
tratan de amigarse con este futuro inmediato.
Vivir más allá, con pensamientos ya muertos.

Adentrándose más en ella
comienzan a nacer, o renacer quizás,
los aromas,
los líquidos espirituosos,
los pequeños ruidos que nos sobresaltan,
diversión, algo de miedo, y el conocimiento
del que en algún momento
el nuevo sol
destruirá esta vida,
la que recorre las horas nocturnas.

Allí, donde te vi,
allí, donde te veía,
allí donde hoy ni siquiera está tu sombra,
tú bella sombra,
la que adornaba el cemento,
la que observaba, mientras me consumía en tu abrazo.

Regreso cada noche,
ansioso espero el marchitar del día,
ansioso deseo la medianoche,
su gentil brisa,
corriendo regreso a ese lugar,
allí, donde te vi,
allí, donde te veía,
allí, donde solo queda el recuerdo,
allí, donde caigo,
caigo sobre ese lugar,
donde se dibujaba tu sombra.

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