26/10/2014

Cayendo



Cayendo

rogando soñar
rogando, a gritos, despertar.

CAYENDO
alma que arde,
llamas sin piedad,
puro.

Buscando,
en este viaje,
buscando, lo preciado,
lo que no existe,
lo que quizá se fue.

Cayendo,
comenzar,
nudo y final,
igual.
Son mis palabras,
las de un necio,
para ti.

Cayendo,
y es tarde muy tarde,
nunca llegar,
el infinito se vuelve carne,
sed, agotamiento, hambre!
y el desgano de la repetición.

Quizá la búsqueda continúe,
existe para mí,
y de mi escapa,
has estado en mis manos, lo sé,
cual arena,
entre mis dedos te has escapado.

E.I.

19/10/2014

Confianza



Cae de tu imaginario precipicio,

déjate caer, confía,
algunos brazos estarán abiertos
listos para recibirte,
otros, empuñaran tu sueño en filosas dagas.

Confía,
tus ojos,
cerrados,
respira, profundamente,
respira,
baja tus brazos y arrójate,
que tu pecho se inunde de hermoso aire,
vamos, salta,
de espaldas a tu destino
y de frente a tu cielo.

Desnúdate en la caída,
sin inhibiciones,
sin mantas terrenales,
que lo material no manche tu piel,
cremosa piel,
vestimenta real,
te recibirán,
piel contra piel,
fundidos en el abrazo,
confía,
nadie te herirá,
sin embargo ocultos hay demonios,
excrementos de otros demonios que solo observan,
ahora, los brillos se han apagado,
las dagas, están dormidas.

Vamos,
vuela,
ya lo haces, bien!,
C
  A
     E
       S
sangre esparcida sobre árida tierra,
es furiosa lluvia,
que no lava, esta lluvia, trae maldiciones.

Tú confiaste,
creíste en la salvación,
traición,
tu sangre, es el rojo atardecer,
bello atardecer,
últimos reflejos de un sol que se aleja,
absorbidos por ese rojo rubí, tan enceguecedor,
tu cuerpo,
por siempre será paisaje,
por siempre será atardecer.

Ese líquido que puede ser tu alma,
o tu nada,
ahoga los pies de los imbéciles,
y los demonios que los han atrapado,
el tibio toque
se convierte en llamas,
rocas caen, desde tu antiguo lugar,
no hay lágrimas,
y las pocas que osan nacer,
son consumidas por tu fuego,
escupen tu sangre,
son golpeados por el pasado,
las rocas son tu pasado,
el trofeo, es tan vano e inútil.

Los que se alejen,
no podrán borrar sus quemaduras,
sus manchas,
las de tu vida arrebatada.
Hoy la luna se llenara,
no de blanco impoluto,
solo de rojos, y negros,
el color de tu alma y corazón,
acosando así a los traidores
que allí abajo gritaban,
“confía”.

E.I.

12/10/2014

Demencia



Golpes,

no cesan,
intensos
cada vez más intensos,
sientes como tu cuerpo se desarma,
tu alma huye,
tu mente,
en una abrazo fraternal con la demencia,
temblores,
tiempo,
que es el tiempo,
el día es luz?
La noche necesariamente es obscuridad?

En pedazos,
mirando alrededor,
desdibujados rostros
riendo a tu alrededor,
caes de rodillas,
la sangre entibia el frio cemento,
la tormenta está en su mejor momento,
tus ojos solo ven hacia adentro.

Las voces lastiman tus oídos,
ojos en blanco,
tu mente domina,
el horror de la quietud
y contradiciéndolo todo,
la locura te eleva.

Respiración agitada,
tus uñas,
cubiertas de carne y tierra,
las malditas ratas bailan sobre tu espalda.
La vidente tenía algo de razón,
el abandono seria tu deterioro,
y aquí vamos,
aquí estamos.

Entre mantos de olvido
y golpes de cordura,
tu boca,
ya besando las raíces del final,
esfuerzo por buscar la imagen de quien te destrozo,
también, fue quien te amo.

Quien te amo, está cerca,
disfrutando esta tragedia,
esta transformación,
la cordura, la demencia,
la vida, la muerte,
el deterioro de tu carne,
la inútil pelea
la proyección de imágenes
que en tus ojos puede verse.

Una mejilla acariciada,
en la otra el puñal
tu cuello aplastado por el pie que ama y destruye,
es hora,
mira, reconoce y muere por favor.
Hogar.


E.I.