25 may. 2015

Rey muerto



Abandonarías tu cetro de oro,
huesos y sangre?
Dejarías caer de tu cielo
todas tus mentiras?

Te arrastrarías por la calles
rogando por el perdón?
Abandonarías tu reinado de muerte?

Condenado,
ya nada de lo hagas
podrá liberarte.

No ahogues tu vida usando tus manos,
no delegues la tarea al verdugo
no lo hagas,
tu sangre, tu infecta alma
no serán suficiente,
no calmaran la furia.

Tu alma ya ha muerto,
dejando el cuerpo vacío,
todo está vacío en tu reino,
ya no te ríes del bufón,
él se burla de ti.

Tu llanto miente,
tu llanto no es real,
estas seco por dentro,
es todo tan falso,
como lo ha sido toda tu vida.

No dejaras pasado,
eres un dibujo
a momentos de ser borrado.

E.I.


24 05 2015



Cuerpo,
carne,
calor,
deseo,
realidad,
éxtasis,
embriaguez,
locura,
no es amor,
no es lujuria,
tan lejos de ser pecado,
ese, de que nos acusa el libro mágico,
no hay pecado en nuestra carne,
es bella,
lo hay en nuestras mentes.

Recuerdos,
imágenes,
vidas pasadas,
unión eterna,
cambios,
mueres en tus propios brazos,
no mereces lágrimas por haberte ido,
no mereces un segundo de pena,
aún recuerdo,
aún el fuego puede quemar,
mientras el hambre
la sed
se mantienen intactos,
insaciables.

Aun me embriago con tu dolor,
con tu placer.
Tu frialdad me despierta,
aún me despierta.

E.I.

23 may. 2015

Movimiento y miedo



Todo en movimiento,

la vista en el mismo lugar,
el paisaje
va probándose sus ropas,
la vida se despoja de sus capas
nos va delatando
que su corazón es negro,
que sus colores se destiñen.

El mundo se mueve,
el cielo tan lejano
siempre allí,
el fuego de los ríos,
casi mojando los pies.
No puedes tocar las nubes,
más puedes zambullirte
en los ríos de fuego.

Tragicómico,
más cercano a lo triste
que a algún sentimiento
cercano a la felicidad,
a un paso
la eternidad ardiendo,
infinitamente lejana
descansa la salvación.

Libros que prometen,
libros que cuentan,
libros que aterrorizan,
que acusan.
Ser salvado,
o arder por siempre.
Ser salvado,
o morir una y otra vez.

Todo se mueve,
todo,
bajo el dedo de la culpa,
bajo el dedo que acusa,
todo se mueve,
más no se mueve
en libertad.