22 may. 2016

Momentos

De cómo nace el viento,

de cómo nace y muere el día,
nadie puede decir
palabra alguna,
sucede
y en el medio,
justo allí,
nos movemos,
ignorantes y sabios,
vivos o ya casi muertos.

Prometes sol,
mas las grises y pesadas nubes
se niegan a moverse de allí,
del cielo,
de los ojos,
cesa el viento,
pues el ama esas nubes,
la luz hoy
es enterrada
antes de su tiempo.

No veas demasiado,
no más allá de tu mano,
no hundas tu mirada en otra,
no abras los ojos
si lo que quieres es obscuridad.
No hables,
si no deseas que griten la verdad.

Nada esta prometido,
y el momento es lo único que existe,
reniegas a eso,
más así juegan con nosotros
los titiriteros,
adentro, no tu carne,
no tus huesos,
adentro,
todo se destroza,
te desmoronas,
la pena
que no puede escapar,
y tus sentidos
se encargan de traer más aun,
de encerrarla allí,
adentro.

Abrazado a tus rodillas,
gimiendo,
el momento,
ni atrás, ni adelante,
aquí, ahora,
se destrozan los cristales,
el agudo grito de desesperación,
cortan tus ropas, tu piel,
y rojo, todo es rojo,
como tus ojos,
cansados ya de tanto llorar.

Y es ahora,
aquí,
en el momento,
masticas el cristal,
te recuestas sobre él,
y rojo es afuera
rojo adentro.
El momento escapa,
la pena se apaga,
el dolor resiste,
y el sueño de ti
se apodera.

E.I.

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21 may. 2016

Un ave

La vida

como quieras tú, llamarla,
para mi es este sueño,
inmerso en una inmensa noche
infinita
como lo es el horizonte,
como lo es el vasto mar.

Me reconforta,
me cubre
me oculta,
me conoce
muestra mi rostro
lo conoce,
con mis propios ojos,
también todo lo ve.

Envuelve mi cuerpo,
me muestra lo oculto,
lo que otros no ven
los que otros no quieren ver,
abrazado a ella
iluminado por tímidas luces
siempre allí,
siempre allí.

Paz
tranquilidad,
descanso.
Todo se ve destrozado
por una negra ave
que se destruye en mi almohada de cristal,
me arranca del placer,
se roba mi sueño,
mi noche.

Todo me daña,
es la realidad,
esta ave,
puedo verla,
sus partes se deslizan por mi ventana.

Me engaña,
me acerca
me envenena,
sus colores me inquietan,
me lleva con ella.
¿Quién eres ave?
¿eres alguien, o algo?
me tienes contigo,
te socorro,
te sano,
me tienes contigo.

Bella ave
obscuros tus colores,
me dejan inmóvil,
subes por mis brazos,
devoras mis ojos,
devoras mi corazón,
espantas mi alma.

Siento que te elevas,
siento que caigo,
que me resbalo en la ventana
en mis sueños de cristal,
te he dado cuidado
y tú,
la noche me has robado,
el sueño
mi vivir.

E.I.
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17 may. 2016

La imagen que recorre mi espalda, que se divide hacia mis piernas, erizada la piel, los nervios quiebran, los ojos se hunden y los parpados los cubren, con fuerza aprietas tu mandíbula, crujen los dientes por tanta presión, duelen las sienes, transpiras como nunca antes lo habías hecho, frio, calor.
Tembloroso movimiento de manos, elevándose hacia la cabeza, elevándose hacia el cielo, en el camino, se cruzan con tus lágrimas y las llevan hacia donde ellas vayan.
La fuerza decide abandonarte y dejarte caer, tus piernas se quiebran a la altura de tus rodillas, y allí está el gris y rugoso cemento, esperando por el golpe, esperando por detener tu caída, lastimándote, es el precio.
Caes.
Tus rodillas se destrozan en el cemento, rebotas y tu cuerpo cae completo sobre él, un abrazo apasionado, un beso al frio cemento, tus huesos rotos algunos, cortado desde la frente hasta la punta de los pies.
Allí, tirado, quebrado, desangrándote, y asoma un tímido sol, nadie te ve, nadie te busca.
Cruzan por tu espalda, no te ven, nunca nadie te ha visto.
Preguntas, repicando locamente en tu cabeza, ayudando a que la cordura comience a abandonarte también.

¿Es que todo fue por una simple imagen?, imagen en tu mente, imagen fantasmal, te toco, te destrozo y se ocultó por allí, en algún lugar obscuro de tu mente, para volver, cuando sea necesario, a terminar definitivamente contigo.

Tu cabeza pesa más que tu cuerpo, ya no puedes levantarte de aquí, tus dedos quebrados de nada sirven, tus rotas rodillas solo pueden reposar, y tu boca, solo podrá besar el cemento y beber tu propia sangre.
Sangre que te sabe mal.
El sol comienza a quemar, y no hay nubes que cubran sus rayos, lacerantes rayos. Todo comienza a hervir, la sangre recorriendo el piso parece jugar a los saltos, el dolor, es gigantesco, inmenso, colosal, tanto…que ya ha desaparecido, hasta el dolor te ha abandonado pobre infeliz, tirado allí, hirviéndose, y nadie te ve, nadie ayuda.

Toma tu castigo, y aprécialo, ahora recuerdas que vivías, el dolor te ha despertado de tu letargo, tarde, y más tarde aun para poder trasladar el conocimiento, que como siempre, llega retrasado a todas partes.
Nunca te vieron, nunca fuiste, la promesa del mañana no fue para ti, y tú, jamás serás extrañado, pues nunca fuiste, nunca despertaste, y quien no llega, no puede ser recordado.

E.I.

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15 may. 2016

Las hay

El tinte de tus ojos
se corre
son tus falsas lagrimas
tan obligadas, tan falsas
que ni siquiera mojan
tu cara,
desaparecen antes de aparecer.

El profundo de tus ojos
ahoga,
otrora confortable descanso
de mi mirar,
todo se torna un infierno
si vuelvo
en ellos a reposar.

Guardabas tus pequeños seres,
despreciables seres
que llevas dentro,
el tiempo los gesto,
tus mentiras,
tus crueles movimientos
alimentaron lo despreciable de tu alma
de tu paso
de tu despreciable ser.

Ya la noche
no puede ocultar tu verdad
eres como siempre lo fuiste
todos pueden verte,
y caminas,
como si a todos desde arriba los vieras,
eres un alma mal formada
un demonio mal formado
el mismísimo dueño del infierno
escupiría tu cara.

Tu piel a caído
la desnudez,
te avergüenza,
nos avergüenza y nos descompone
a nosotros que aún podemos ver.

Ya ningún oído te oye.
tus horribles mentiras
tu ordenes de juguete
son más tierra en el viento
y el viento,
cada vez más feroz,
te alejara,
limpiara este lugar,
arrancará tu ser
y la lluvia nos limpiara,
limpiara lo inmundo que has dejado
este lugar.


E.I.
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14 may. 2016

Soñador-Momento

 Soñadores

nunca aprenderán
nunca, nunca.

Soñadores,
líneas blancas
líneas negras
líneas del no retorno,
no verán nunca
jamás aprenderán.

El extranjero
desde lejos
afuera
lo veo,
su cara dibuja
odio, pena, dolor,
envidia.

Soñadores,
otros seres,
en algún lugar
que los diurnos no conocen,
soñadores,
la verdad abierta de par en par
lo saben,
su cuerpo no es su SER,
son otra cosa,
no son huesos,
no son carne.

En el aire,
por allí,
soñando hasta el fin de los mundos,
allí,
no viven, no perecen,
están allí,
sin embargo, están allí.

Y tú que los envidias,
los odias,
les temes también,
ellos saben,
y tú los ves secarse,
encorvarse,
desvanecerse,
soñadores,
quiero yo ser parte de ellos,
quizá lo sea,
pero aun puedo ver mi cuerpo,
aun puedo sentir el peso de mis huesos
de mi carne,
soñador,
quiero dejarlo atrás,
y me dirijo entonces a tu montaña,
al precipicio,
sin horizonte
sin final.

E.I.

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Lobo

Detrás de mascaras

de hierro y odio
destruimos nuestros cuerpos
detrás de ellas
sangre y lágrimas,
detrás de ellas
nada más que seres
que no saben la realidad
de la existencia.

En tu mente
solo muerte,
visto
y muerto luego,
no hables pues tus labios
están sellados.

Veo tu llegada
el fuego
se ve desde lejos
el humo
cuerpos en la hoguera
su olor hasta aquí llega
mucho antes que ti.

Cordero y lobo,
sé que eres el lobo
sin embargo, aquí
sentado espero,
como siempre.

Salvaje,
desgarras partes de mi cuerpo
espantas mi alma,
¿será eso tu amor?
si lo es,
lo quiero
pues no obtengo de ti otra cosa,
dame dolor,
dame muerte,
bebe mi sangre,
tienta mi alma.

No terminas tu tarea,
te vas,
mas antes lames mis heridas
y creo que el lobo se ha ido,
pasan los días
caen las hojas,
cae la blanca nieve,
y fuego,
sé que vienes,
se lo que viene,
llegas, te acercas,
mi cuerpo es tuyo,
mi sangre, mi alma,
golpeas,
y no responde mi cuerpo.

No lo hará,
ya no por ti
lobo,
ya no,
en la noche más cruda
del limpio invierno,
congelé mi sangre,
mi carne y mi alma…,
no lo sé,
escapo por entre los blancos árboles.

Lobo,
el fuego es tu casa,
los demonios del bosque te devoraran,
y podre verlo,
tu gemirás,
y yo,
pues reiré y reiré,
tu muerte, mi muerte,
tú en el fuego
yo
bajo el manto del invierno.
Así, aun,
ame tanto ese dolor.


E.I.

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13 may. 2016

Lluvia

Tarde de lluvia intensa, incansable, densa, son apenas las tres de la tarde, y la noche, reniega de los relojes y sus números, y se abalanza sobre el día y reniega a irse de aquí.
Que puedo decir, estos días son los más bellos de todos los días, me gusta ese “encierro obligado”, aunque las conversaciones inoportunas obligan a decir siempre lo mismo “que horrible día”, y un largo etc.
Hoy me encuentra tras el vidrio de mi habitación, pero cuando estos días me encuentran fuera, por allí, no importa donde, nunca falta la persona que sobra, la que te corta el sueño con la inútil afirmación de lo molesto de la lluvia, o el frio o lo que sea, información inútil, pues la estoy viviendo al igual que él o ella. Conversaciones que solo sirven para romper un incómodo silencio, que debería seguir intacto, silencio, por favor, no corte mis pensamientos.
Eso debería responder, pero, la educación es un pilar importante, y le respondo, y sigo su inútil y nada informativa conversación.
Mientras en mi cabeza me veo salir corriendo de allí, solo para evitar seguir con esta pérdida de tiempo.

Me mojo en la lluvia, me gusta, aunque confieso que me es molesto al principio, sobre todo en esos días que te tocan en donde todo es urgente, todo es para ayer, y luego de la locura cotidiana, uno se da cuenta, que lo único urgente, es…nada.

En ocasiones, pienso que hay muchas personas, que lo consideran un día perdido, a esos días negros, fríos y lluviosos, creo que siento un poco de lastima, pues, porque no pueden encontrar el lado cómodo de esos días.
Lo he planteado, y solo he recibido, respuestas elevadas en tono, entonces, afirmo todo lo que para mí es al revés, y es la mejor forma de terminar con la conversación, y me retiro.


Vuelvo a mi ventana, y a admirar el exterior, pues hoy, la soledad me acompaña, y estoy tranquilo aquí, solo el ruido de las gotas, solo el frio vidrio, acariciando mi mejilla.
No es que sea un melancólico, no, nada de eso, ni tampoco es inspiración, pero la calma que produce, ayuda a redondear ideas.
Solo me gusta ver, el cielo, la caída alocada de las gotas, los charcos que luego dan formas a cada gota que cae sobre ellos, la destellante luz del relámpago y la espera del trueno.
Recuerdo las historias que de pequeño me contaban sobre los rayos y los truenos, y uno, las creía, hermosa inocencia.
Y que rápido, esa inocencia infantil, se evapora. Y uno se transforma en un ser un poco más cruel, más pesimista, mas…de piedra.

No importa, sucede y punto.
Vuelvo a apoyar mi frente contra el vidrio, no quiero que el pasado, pinte de gris este momento, el pasado, siempre pateando la mesa. Esos momentos que siempre están ahí, esperando volver, peleándose en las puertas de la memoria para aparecer, para destruir, partes del pasado que quisiera desterrar.
Concentrado nuevamente en este momento, en los dibujos, en la paleta de colores de la hermosa tormenta, una bruma se levanta y oculta los edificios, puedo ver mi rostro reflejado en el vidrio, estoy aquí y allá.

Entre tanto divagar, soñar despierto, escribí algo, está por allí, no sé dónde, la verdad, no importa, de seguro no vale la pena si no puedo encontrarlo, ya lo descubrirá alguien, lo leerá y lo desechará.
Como yo lo hubiera hecho, o la haría ahora, si lo encontrara.
En medio de este trance natural, no he notado un aroma, tenue, pero allí, flotando en el aire esta, olor a algo quemándose, “imposible”, pienso, pues toda esta agua hace imposible cualquier fuego, será que deje algo encendido por allí, el café calentándose, el agua hirviendo, algo.
Estoy siendo perseguido por el aroma, subo, bajo, me muevo, y nada veo, no me quedo tranquilo, pero igual vuelvo a mi lugar, mi ventana, y mientras me acerco, otra vez ese malestar, ese estar inquieto, nervioso, lo asimilo como un aviso que aún no se a que se deberá, y otra vez, un recuerdo logra pasar la línea y me muestra que alguna vez alguien me dijo “antes de morir, sentirás olor a algo que se está quemando”, me rio, me parece una estupidez, lo que faltaba, que antes de partir de aquí, tenga que oler algo.

Me separa un pasillo y podre volver a soñar, el cuarto, casi obscuro, como me gusta, y juro que se me paro el corazón, ya sé, no se jura en vano, pero esta vez, déjelo pasar, dirijo mi mirada a la ventana y me veo, apoyado como cuando note por primera vez ese olor, apoyado, y mis ojos cerrados, entonces viene a mí la sensación de abandono, la separación del cuerpo, quiero ahora despertar, en vano.
Me veo desde atrás, palmeo mi hombro, y mi mano no se detiene en él, lo atraviesa.
Y sí, soy yo. Estoy despierto, pero no en mi cuerpo, me he escapado de él.
Y pensar que yo no creía en fantasmas.

E.I.

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9 may. 2016

Cadenas

Mientras la tormenta se avecina,

los rostros ya deformados
contra los fríos vidrios que dan hacia ella,
esperando el espectáculo,
horrorizados,
la ferocidad del viento
alimentándose de viejos árboles,
ausencia de piedad en él.

El corazón, jaula hirviente
alma ahogada
silla que tiembla,
cada trueno
cala hasta los huesos,
las mentes enloquecen,
las sogas marcan ya los cuellos.

Ojos ensangrentados, hinchados,
venas que se muestran,
todo pende de un sedoso
y débil hilo
todas estas vidas,
pendiendo de él,
fuego, ríos enloquecidos,
feroz el agua,
un cielo, reflejando los mares.

Tu alma y dos monedas,
la vida y dos monedas,
se hunde la daga
furiosa, bañada en fuego,
en tu corazón,
por siempre,
hasta el fin,
el fin.

Libre albedrio,
ese, con el que se nos ha bendecido,
nada más que una simple elección
blanco o negro,
fuego o hielo eterno,
respirar o no,
la mentira de tu vida
el error del milagro,
naces con cadenas en tu cuello,
invisibles cadenas,
dócil, débil cuello,
esas cadenas te ahogaran,
no ahora, no se mañana,
pero pronto,
pronto.

E.I.
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8 may. 2016

Contradicciones

El frio, el fuego,

juntos,
una combinación que no debería
de ser,
no debería ni siquiera imaginarse
más de la mano se acercan,
hermanados,
sin rumbo, sin inicio, sin fin.

Placer y dolor
opuestos y no tanto,
también se acercan
de la mano, abrazados,
siempre el placer
trae consigo partes de dolor.

Contradicciones
que seriamos sin ellas
que sería de la mente siempre inquieta
sus ideas chocando entre si
y algo resultara de eso.

La razón
siempre flotando
sobre nuestros sueños,
siempre buscando
engañarlos
y arrancarnos
de la embriaguez
que ellos producen.

El soñador,
recibe el calor,
y el frio,
placer y dolor,
no puede notar
que en cenizas terminara su sueño,
y el placer será de ella,
el dolor tuyo,
el final, al final,
sucede,
y el mañana solo fue
una falsa promesa.

E.I.

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1 may. 2016

Jardines

¿Cuán extraños somos?

el humano, el ser,
individual o no,
el alma, el cuerpo,
no son uno, no,
podría dibujarte un mapa sobre mí.

Has de dar vida
otras las has de robar,
odias la tuya,
solo por eso deberías morir,
ascenso, descenso,
tierra, cielo,
aquí.

Abre tus manos,
hacia el fin del día,
abre tus brazos,
para reposar en su seno,
te cuidaran,
hasta el infinito
y más.

Jardines,
rojas flores, negras,
espinas
sangre,
caminos de carne putrefacta,
jardines de muerte,
lluvias de lágrimas y más sangre,
y las lágrimas,
y las lágrimas.

Truenos
desgarradores gritos,
no hay luz en los rayos,
solo obscuridad,
aquí, el todo,
es la nada absoluta.

No hay vida para dar,
nada ya,
nada para quitar,
acepto entonces tus brazos,
y paseare contigo
eternamente
por tus jardines.

E.I.

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