24 feb. 2013



Nunca poder explicar
lo que se siente
al ahogarse en el tiempo,
en los malditos recuerdos,
que se niegan a abandonar los sueños,
y esos días en los que duermes despierto.

En lo profundo de un agujero nauseabundo,
inmundo, heces de las maldades terrenales,
allí, encerrado,
cerrar los ojos,
de repente, el sol quema,
la brisa y una pequeña lluvia,
todo lo limpia,
solo el exterior,
tu alma,
continua, intocable.

Los recuerdos permanecen,
cuánto tiempo más podrás mantener
esos, tus ojos, cerrados?
Minutos, días, años?
Te ahogas en el tiempo,
te ahogas en recuerdos,
desesperas.
Es que no hay salida alguna?

La sombra vive en el bosque,
y bajo ella, hay vida también,
es que no puedes vivir
bajo las sombras?
Te asustan tus ojos cerrados,
odias la luz,
los días provocan tus nauseas,
debes decidir,
no hay lugar que escape de tus demonios.

Mézclate en el bosque,
corre dentro de él,
vive en sus sombras,
y guíate de cuando en cuando
con la pobre luz que se aventura entre sus árboles,
que las imágenes pasadas no te sofoquen,
que no te entristezcan,
y si el futuro no da explicaciones,
pues, si es necesario,
derrama una lágrima,
abraza tu derrota,
que tu mirada consuma todo ese tiempo,
mira, hasta que desaparezca,
mira, hasta que dentro de ti,
se arraigue, un recuerdo más.

14 feb. 2013


Entre los restos
de una época perdida,
entre flores muertas,
aquellas que recogías por la noche
luego de rezarle a trozos de cemento.

Es que alguna vez,
respuesta alguna has tenido?
Algún milagro ocurrió ante ti?
Solo arena y material,
hecho por la mano del hombre,
y tan efímero, como el hombre mismo.

La caída de quienes gritaban en las cercanías,
fue inminente,
se fueron
tan rápido como llega el día,
se evaporaron con su sol,
y ellos, que se proclamaban inmortales.

Duelen los trozos de aquellos recuerdos,
llegan, de a pedazos,
abren la herida y se retiran,
día o noche, en cualquier momento,
están allí, atacando.
Que sabe un maldito recuerdo del tiempo,
que sabe un fantasma de la carne.?
Solo pueden llorar, gritar de pena,
ahogarse en su perdida.
Aquello que fueron.

Unes recuerdos,
haces más grande tu herida,
amas más,
odias más,
no sabes que somos, quienes fuimos,
hay razones para perdonar,
razones para pedir olvidar.
Sangras, y de alguna manera,
sientes placer en la hirviente sangre.

Odias derramar lágrimas,
odias que aun, algo se despierte en ti,
corremos todo el tiempo,
pero ya hemos perdido,
el ruido de las cadenas es cada vez más fuerte,
tu duda nos asesina,
nos agobia, nos seca,
cuando grites, estaré sordo ya,
cuando tus manos quieras calentar,
los guardianes habrán devorado las mías.

Es tarde, las puertas se abrieron para mí,
empujado hacia ellas soy,
no me resisto,
alguien me ha llamado,
alguien ha manchando mis manos.
El aroma de tus flores muertas,
esas flores,
son las que reposan en mi pecho.

10 feb. 2013


Repentinas oleadas de recuerdos,
me arrastran a tiempos quizás,
más sencillos, solo quizás.
Allí donde aun
los pensamientos no florecían,
donde aun dormía
y despierto deambulaba
durante las horas de sol.

Inmediatamente,
cual reflejo,
una punzada en el estómago,
ojos cerrados y húmedos,
el dolor, y una gota deslizándose por mi rostro,
me devuelven a la realidad,
nauseabundo regreso,
enfermo,
y solo fueron segundos, quizá menos, quien sabe.

La enfermedad
luego de la embriaguez de los sueños,
es inevitable,
véndeme una mentira,
la comprare,
quedo desgarrado al absorber este paisaje,
corriendo busco esconderme,
las imágenes no se alejan.

Me han arrebatado algo,
algo que me hizo sonreír,
hoy, poco se de eso,
solo sé que me han robado,
y aquí espero,
en esta película que se repite
una y otra vez,
y la enfermedad,
siempre aquí.
La casa que me ha parido,
esta aquí,
la que me ha dañado,
esta aquí,
he vuelto, has ganado.

Me sentare en tu centro,
y quedare esperando allí,
afuera están los demonios,
duermen aquí, en el borde de mi puerta,
y golpean, y golpean,
las noches son torturas,
en algunas de ellas,
traspasan el umbral,
idiota yo, vencido por el sueño,
y el pequeño demonio alado,
sentado en mi pecho,
lo veo, me ve,
ríe, y desaparece.
Hora de despertar y caminar,
entre todo aquello de lo que desee escapar.

3 feb. 2013



El sabor,
ha desaparecido,
el tenue calor del sol
en mañanas de invierno,
ese sol, se ha apagado.
Aquellos ojos que brillaban,
en colores negros se han ahogado.
Reflejan solo muerte,
solo desolación,
no hay paz,
solo conflicto.

El incesante dolor de tu garganta,
el apabullador sonido de tus llantos,
tus entrañas se escapan por tu boca,
de rodillas, sangrando,
carne pegada a la tierra que sostiene,
es como si tus huesos fueran raíces en ella,
aullidos, gritos, lamentos,
y la piedad,
ella ha muerto.

Abrazando una roca,
cerrando tus ojos,
vuelves a tu ingenua niñez,
y piensas que nadie te vera,
el error, es imperdonable,
mortal.

Tú sabes, cuando vendrá,
el tiempo, quieres engañarlo,
lo ocultas,
pero sabes, lo sabes,
tus manos están marcadas,
y tu lista de pecados está llena.
Es hora de vaciarla,
hora de quemar tus manos.

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