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Mostrando las entradas de septiembre, 2012
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Incinera mis mañanas, pon mi presente en una pira, destruye todo lo que he sido, que nada quede en la tierra.
Al filo de una obscura caída, es mi deseo, ser convertido en cenizas, a un largo vuelo del cual conozco su final.
Convierte todo en cenizas, espárcelas por los mundos, que el tiempo jamás pueda unirlas, que nada pueda renacer de ellas.
No olvides, borrar los rastros, límpiame de cualquier recuerdo, borra mis huellas de cualquier camino, que no se sepa, que he nacido.
Dejare un lugar, un espacio, llénalo sabiamente, no quise sobrevivir a nadie, solo irme en cuanto abras mi puerta.
Hoy, soy yo quien la abre, y cierro antes, la que a mi lado has abierto, dejo mi lugar, para él. Abro mi puerta, y veo al fin, un sentido para mi vida.
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Lo sabías, aun así, escogiste ignorarlo todo. Frágil es la vida, nos corroemos, lo sabes, eliges tapar tus ojos, nos desintegramos, cada nuevo sol, una nueva marca en las rocas, un sol que nos derrite, cual cubo de hielo.
En silencio, ves tus manos, ese no eres tú, quien ríe a tus espaldas?, es que aun no lo sabes?, o has tomado a la ignorancia, como tu fiel compañera? Despierta. Grita. Sabes que la carne tiene su precio, sabes que eres débil, sabes que alguien, ríe cada vez que escondes tu cabeza.
Corre contra el viento, no escapes, no temas, no debes hacerlo, que tenga tu estancia, un motivo, que seas el que perece de pie, que no se arrojen sobre ti, que no te ahoguen, despedaza cada obstáculo en tu camino, y jamás, hacia atrás debes mirar.
Que las lagrimas, te encuentren de pie, quemándolo todo, arrasándolo todo, no dejes, que las risas, te desplomen. Tus golpes serán más fuertes, ensordecedores golpes.
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Simplemente, no existe camino que lleve mi cuerpo lejos, lejos de ti, el sol espía en la entrada de mi cueva, mi sombra arde.
Mi alma escapa lejos, mi sombra desaparece, correr en bosques desnudos, mantos de hojas muertas descansando en seca tierra.
Interrumpo el descanso, escapo, mi alma, mi sombra, la primera ha escapado en la noche, la segunda se ha convertido en cenizas. Con ellas, la esperanza, la fe, se arrastran a mis pies, moribundas.
Piso los cuerpos, de lo que fueran verdes y vivos mantos, todo me rodea, todo aquí busca separarme de mi sueño. Donde estas ahora? Dónde estabas cuando me asesinaban, cuando mi alma me abandonaba?
Extraño, pero solo a mis ojos, el día acaricia al resto, solo veo cenizas árboles secos y estas aves muertas a mis pies. Lejos, tú, tan lejos, yo tan cansado, demasiado. Dejo que la muerte suba por mis pies, he dejado de correr, antes de tapar mis ojos, no tan lejos, mi alma ríe, y una sombra la acompaña.

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