28 may. 2017

Paciente

Paciente,

paciencia,
sentado, o de pie,
paciente,
deseando saber
si esto es un juego,
tu juego.

Tocando el viento
aquí,
en verdes campos,
engañado por imágenes,
no es esto real,
es parte de un diabólico juego.

Fe deteriorada,
la locura es normal,
la mentira es la verdad,
el cielo no es azul
la sangre es la lluvia
lluvia en la que te mojas.

Temeroso cuerpo,
agrietándose,
paciente aun,
no sabe bien
si es un juego,
un maldito juego,
una horrible prueba.

Debe serlo,
aun la cordura permanece
sin embargo, los colores cambian,
las nubes caen
y los ríos enrojecen,
ya no habrá agua que beber.

Ha salido el sol,
tu sol,
pero aquí todo es negro,
negro, negro y fuertes rojos,
me baño en tu negrura,
las voces llegan desde lejos,
pero están aquí.

Ruegos, susurros, gemidos,
no hay felicidad en ellas,
solo dolor,
profundo dolor.

Ya la paciencia se ha ido,
dime si es un juego,
si es verdad,
mi cuerpo esta hueco,
pues mi alma ha muerto,
arrastrada por tu obscuro mar,
dolor de la carne,
eso sugiere indicios de verdad,
de que tu mente caprichosa
ha ideado este juego, esta broma.

No hay tiempo,
entiendo,
más no quiero saberlo,
dejare que las voces me arropen,
que me ahoguen,
que me quiebren,
ya no soy paciente,
ya no muero en tus aguas,
me has revelado lo cruel de tu juego.

He perdido,
solo silencio,
quizá descifren en el
mi advertencia,
a todos los que esperan,
a todos los que desean saber
si esta vida,
su vida,
es real.

27 may. 2017

Temprano, demasiado, para un día no tan especial, ni tan diferente a los demás.
Casi sin darte cuenta, inmerso, ya estas, en la multitud.
Puedes sentirte menos que nada, más que todo (eso nunca ha sucedido aun).
Pensar y luego existir dicen, bueno, en nada pensabas cuando despertaste, no existes entonces, por suerte.
Inadvertido caminas entre ellos, esquivando a cada uno que se acerca demasiado, no quieres rozarte, mucho menos, chocarte con uno de ellos. Y mucho menos aún, tener que hablar, ya sea para ofrecer o aceptar una disculpa.

Caminan en línea recta, quieren destrozarse, ojos en sus objetivos y a empujar todo lo que se interponga. Indiferentes rostros. Miles.

Los aborreces, a todos, y luego recuerdas que eso no está bien, que odiar, es también un sentimiento, y tú no has de permitirte sentir nada, ni siquiera odio, tan solo debes ignorarlos, borrarlos.
Así, la calle, se hace más amena, menos depredadores, quizá hay varios ocultos, pero temerosos de mostrarse, ya que no perciben temor, estos seres huelen el temor, pueden diferenciar en este hormiguero de gente, a aquel que es diferente, que piensa diferente, al que dentro su cabeza canta y sueña.
Lo perciben, lo buscan y solo desean destruirlo, apagarlo.
Entonces solo caminas, solo te mueves, y su imagen se ha apagado con el día.

En los utópicos sueños, puedes sentir, puedes preocuparte por la persona que olvidas cada mañana, en ellos eres más libre, dejas a un lado ese fuerte deseo de soledad, y te muestras tal y como eres, a este monstruo de cientos de cabezas, a esta sociedad enferma.

Pero esto no es sueño, es la maldita realidad, con sus apagados ojos que todo lo cuestionan, con sus frías manos que todo congelan, todos esos corazones de hielo, todas esas mentes petrificadas.

No puedes responder hacia donde te diriges, hacia donde nos dirigimos todos, pero sabes que alguien ha marcado los caminos, tu pensamiento de libertad repica en estas jaulas de cemento, es un grito desgarrador. Te preguntas si estas más cerca del infierno que del cielo, te preguntas si estás loco, o todo es natural. Que quizá, este es el infierno, el día a día, el abrir los ojos cada mañana, la repetición, el dolor que causan los espejos, quizá, la suma de todo, es el infierno, el castigo.
¿Y el cielo, existirá?

Recorres las calles, te provocan nauseas, en ocasiones te mareas y caes, los recuerdos agobian.
Esos lugares amarillos, que nos recuerdan que ya no estamos, que nadie está allí, y esos papeles cada vez más desechos, grietas obscuras que siguen allí, y crecen. Todo eso, cansa.
Nadie ofrece una mano para aferrarse, nadie ayuda a recuperarse de la caída, nadie lamerá las heridas, nadie ofrecerá su hombro para que llores.

Las dejas sanar solas, y las marcas servirán para recordar que debes apartarte de todo (todos), y que solo debes quedarte con tus sueños, allí nunca podrás ser encontrado ni dañado, allí podrás “ser”.
Y los que han sido derrotados por las malditas calles, no se preocupen, en tus sueños, aun podrán ser (o algo parecido).
Solo necesitas ocultarte bajo las sabanas, en la silenciosa y apacible obscuridad de tu habitación, embriagarte de sueños, y todo listo, ahí podrás encontrarla y decirle que cuidaras de ella, que la derrota no importa, que los ángeles que la cuidaban quizá ronden por aquí, y tal vez puedan llevarle lejos de los caminos pedregosos, y tu iras detrás ella durante todo el camino, eterno camino.


E.I.

poesiasoscuras.blogspot.com.ar

20 may. 2017

Cielos

Cielos teñidos,
en algo parecido a la sangre.
Alma que se acurruca en un sucio rincón..
la razón ha dejado de existir.

Miedo si te tocan.
Afilados puñales son tus guardianes.
El árbol cobija de la tormenta,
te traicionara atrayendo la luz.

Se confundirán,
tu deceso y tu nacimiento,
eres menos que nada,
eres todo,

eres uno.

14 may. 2017

Mientras

Despertar y no hundirme en tus ojos,

despertar y ver mi sueño
aun entre sabanas.

Caminar y creer que es una mentira,
caer y no sentir tus brazos.

Cerrar los ojos,
llenarme de tu recuerdo
para sentirme luego,

tan, pero tan vacío.

7 may. 2017

Parpados

Despertar de una muerte esperada,

encerrarme en tus ojos,
tu voz,
envenenada
por los vientos de este lugar.

Despertar nuevamente
y repetidas veces,
un sueño dentro de otro,
pesadillas que se mezclan,
acaricio tus parpados,
el aroma de la muerte,
esa sensación de no estar solo,
está presente aquí,
te huelo, te siento,
¿eres ella?,
mientras pienso,
beso tus parpados.

Sensaciones falsas,
pues sueño dentro de otro sueño,
no puedo decirte donde deberás buscarme,
más tu bien lo sabes,
en esa intrusa pesadilla
me enseñabas tu mano
y descubrías mi lado oculto.
Y mientras tanto,
beso sus parpados.

Vuelvo a telas manchadas,
a viejos patios,
destruidos lugares,
fantasmas ya,
amarillos libros,
cuerpos desintegrados,
no hay verde allí, en mi ventana,
el ave está en el piso,
se desangra,
en tu hombro se posa,
y mientras tanto…
beso tus parpados.

Sueño de otro sueño,
allí me has abandonado,
mientras en cenizas te escapabas,
rotas promesas de un final juntos,
mientras tanto…
beso tus parpados.

E.I.

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