24 feb. 2011


En tiempos obscuros,
dime quién no recuerda su fe.

En la más obscura de la horas,
ojos rojos, hartos con lagrimas del final.

Di quien no riega el árido suelo
con espesa sangre de sus rodillas.

8 feb. 2011

Caigo rendido en mi gastado sillón,
inmerso en la obscuridad,
no deseo luz alborotando mis ojos.
Solo quiero imaginar en la hermosa obscuridad.
Imaginar, y gozar de ella.
Y es ahí cuando mi risa estalla,
un demente en la negrura de su habitación,
recostado, con solo un papel y un añoso lápiz.

Rio, rio y lloro, esta obscuridad, es la misma que veo
día a día, aun con la mas enceguecedora luz del sol,
con la mas amarilla de las luces de noche.

Imagino, aun, sueño un momento, mis ojos permanecen abiertos,
no es neceser para mi cerrarlos, dormir.
Me he acostumbrado a esto de soñar despierto, aun mientras camino,
mientras la masa de animales se dirige hacia mí, me habla, me ataca, me incita a la violencia.
Aun así, viajo, no estoy aquí, no entre ellos, no.

Ahora solo, siendo solo yo, mi verdadero yo, sin alter egos que invadan mi ser.
En la apacible y sosegada obscuridad, apenas pueden escucharse ruidos nocturnos,
hasta ellos se agotan,  todo se detiene.
Es mi momento. El momento de pensar, de pensarte.
Comienza a llover, y más recuerdo.
Sin embargo, así como la lluvia no me pertenece, tu tampoco.
Si estuviera junto a ti seria real, te haría sonreír, no te diría adiós.

Se ha detenido esa dulce llovizna, me abraza ese aroma inconfundible del después.
El después, el que nunca se espera, pero siempre asecha.
Se ha ido el refrescante agua, se ha ido, es ahora parte de algún rio, se ha ido.
Pertenece a otra parte, y no aquí, ya no moja mi rostro, mis manos, mis cuerpo.

No puedo hallar nada para llenar este papel, porque te has ido.
No puedo hallar nada excepto carne en mi.
No puedo hallar nada dulce como aquello.
Entrego el cuerpo al calor de una vela, que el dolor del fuego me llene de palabras.
Puedo sentirlo, mas no puedo hallar el comienzo, y he arrasado con mi obscuridad.

Veo mi nombre en una piedra, y un papel escondido tras ella,
no puedo leerlo, no puedo alcanzarlo,
el después me ha encontrado, durmiendo sin sueños, solo con tu imagen.
Congelada.
Devorado por el tiempo, y una horrible sequia en esta alma, no más lluvias de verano,
no más, mis ojos me abandonan, se han cansado de esperar,
mis manos también, mi rostro se oculta.
Como te deseo lluvia, que mojes todo mi cuerpo, solo una vez más,
todo se irá por un negro agujero,
he dejado ese trozo de papel, y algo en el .
Quizá lo encuentres, será triste, lo sé.
Ya no podre empaparme de ti, pues ya no estaré aquí,
no podre beber de ti pues ya no tendré sed,
no podre incendiar esta noche, pues mi fuego se ha ido contigo.
A ese rio, a ese mar.

6 feb. 2011

Lazos invisibles,
lagrimas que no escapan de estos aterrados ojos,
voces en la profundidad de interminables noches,
ahogado en tentaciones nocturnas,
la  mente que engaña sin piedad,
un cuerpo inútil que obedece.

Voces que aun gritan el nombre,
encerrado bajo tierra, siguen llamando.
No recuerdas ese día,
el de cuando llevaste tu cuna hacia la tumba.
Cuando las manos ya no reciben el suave placer del tacto.

Perdido en las tormentas de la demencia,
una desolación imposible de plasmar en finitas palabras.
Un vocabulario tan seco, como las caricias de la muerte en tu cara.
La cuna, que te ha sostenido, a su lado tu cama de sueño eterno.

El control se ha perdido,
el frio es solo lo que has de sentir.
Mirando desde lejos, un cercano destino.
Extrañaras todo esto cuando seas llamado a dormir?
O será un suspiro prolongado de satisfacción.

Cuando solo dolor es lo que puedes sentir,
las reglas cambian, si lo que deseas es seguir.
No busques las ramas del amor para posarte,
se quebraran al verte llegar.
Solo resta seguir.

Llegan hasta el lugar que creías tu salvación,
solo les toma tiempo,
y es el que a ti te quitan,
y siguen llamando, es tu nombre en sus voces volando.
Llueve, quizá, por última vez.
Luces tenues que confunden el mirar,
los rostros no son amables, aterrado, escapar.

Voces, lluvia, nocturna en su trono,
respirar es una eternidad,
caminar es no moverse,
por siempre enmudecer, jamás esparcir lo que un loco ha de pensar.
Deja la cuna vacía, extiende tus manos y encierra tu cuerpo aquí.
En el lugar que te han indicado las voces de tu cabeza.
Y suspira.




3 feb. 2011


Tan vivo como si supiera que pronto morire,
tan muerto como si nunca hubiera amado,
tan amado como el odio mismo,
tan triste como el que nunca ha reido,
tan feliz por sentir el sol en este rostro,
tanta pena que no vale ni el instante en que respiro,
tantas lagrimas que se desvanecen, que no logran mojar ni la piel.
Tanto hambre de sabiduría,
tanta sed, sabiduría que llega en otro momento, nunca el correcto.
Tanta luz que no ilumina,
no necesito amor falso,
prefiero ser odiado, antes que amado falsamente, el odio es genuino.
Prefiero pasar inadvertido,
prefiero no estar aquí,
tantas palabras, tanto rumor,
no deseo ver, ni escuchar, no deseo.
Que es lo que dices ?
No, ya no mas.

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