30 jun. 2013

Dudas,
relojes,
demonios sosteniendo almas en sus garras,
luz,
más frio,
creencias, fe,
enterradas al pie del petrificado árbol.

Errores,
tomando la dirección correcta,
sé que jama creerás,
lo que oculta la inocencia,
lo siniestro del amor,
las mentiras de refrescarse con el agua de la vida.

Grita,
fuera,
odias verte,
es tu reflejo,
donde están tus ojos fríos
y tus recuerdos congelados?
El calor de este lugar,
está terminando con tu frialdad.

Es simple,
no llores ya,
es inútil romper libros,
los finales escritos están,
En ellos estas también.
Llámalo destino,
llámalo como quieras.

Silencio,
que llegue en silencio,
mientras tanto,
piensa,
recorre con tu vista el lugar,
ya tus ojos no mienten,
ahora puedes verme.?
Adiós.

24 jun. 2013



No muy lejos de aquí,

no más allá de lo que tus pobres ojos ven.
Esquinas de tierra,
aves revoloteando locamente sobre los restos
de aquello, que alguna vez, algo fue.
No distingues?  Ven, acércate.

Carne devorada, huesos molidos,
fuertes dentaduras,  fueron las culpables.
Tu vomito da respuesta a quien te pregunte,
tu rostro se descompone, facciones de terror,
no han visto tus ojos semejante destrucción.
No ha sentido tu mente la descarga de tantas
extrañas sensaciones.

Haz tus votos ahora mismo,
arrodíllate, toca tu tierra,
la que te trajo, la que te expulsara.
Hazlo, o por siempre aquí yacerás,
no habrá mas viajes para ti,
solo ríndete ante las fieras.

Arrancas tu lengua,
animales famélicos se lanzan sobre la roja sangre,
abres tu pecho, destrozas tu corazón,
admiras ese último latido,
la última imagen,
la que impregnara el iris de tus ojos.

Un momento,
pequeño, antes de morir,
ves que tu abdomen alberga algo,
despedazas tus entrañas,
arrancas tu carne,
y allí, duerme, una vida.

Se acaba el tiempo,
y los perversos animales asechan,
coges la diminuta pierna del ser en tu vientre,
y lo arrojas lejos, lo más lejos posible.
Mientras en el último aliento te lanzas a las fieras,
te conviertes en su festín,
gritos de dolor , los últimos.

Aullidos endemoniados,
entre ellos escapa el suspiro de la vida,
entre ellos algo se mezcla,
todo se calla,
son los llantos de una vida.

Final de tu dolor,
saciaste el hambre de las bestias,
eres solo partes de lo que fuere un ser,
mientras que allá, no demasiado lejos,
el llanto, ahuyenta a las fieras.
No se atreven, sus olfatos no encuentran ese olor,
el olor repugnante de tantas maldades.

El mundo ha sido devorado,
pero aun resuena el llanto.
Niño, naces inocente, nada sabes de dañar.
Pero crecerás y las fieras esperan por ti.

23 jun. 2013



Obscuridad, extensa obscuridad,

ojos que no ven,
los sentidos lo dejan todo claro,
no es necesaria esa cegadora luz
del día naciendo.

Los sonidos son más puros en estas horas,
la vida, quizá, se muestra más amable,
certeza de que ya no lo será
en cuanto el manto desaparezca.

Susurros,
mutan a desgarradores alaridos,
las Arpías recorren la noche,
buscando solo un trozo de carne,
solo tus ojos.

Hay quien se atreve a usar sus ojos
en tan hermosa obscuridad,
presa fácil,
para aves nocturnas
sedientas de su alma.

Podrás gritar que el sol es quien guía tus pasos,
pero jamás podrás ver la noche,
ver sin abrir tus ojos,
jamás,
acogedora y curiosa noche.
Si tus ojos has de necesitar,
condenado a perecer bajo su manto estarás.

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