25 may. 2014

Pedias



Que pedias a gritos, siempre,

el oído gentil, que en mí,
no ha sido otorgado.

Que pedias a gritos, siempre,
esa mano sanadora,
que a mí,
como simple mortal,
no se me ha otorgado.

Que llorabas, y entre mar y mar,
liberándote del ahogo,
dolorosamente,
pedias, por el hombro,
esa parte del cuerpo
que sostiene la cabeza del que cae.

Me pedias,
cosas que no tenía,
y si allí estaban,
mi ignorancia me impedía reconocer.

Te he ofrecido mi oído,
te dado mi mano,
mi hombro es tu almohada,
mi cuerpo es tuyo.

Pero a ti, no te servía,
en el principio
era alguien útil para ti,
luego,
volaste demasiado alto,
y yo,
encadenado aquí.

Pues mi cuerpo vuela solo de noche,
cuando entre líquidos y risas,
caigo rendido,
más al tajante rayo de luz
despierto,
y la realidad me despabila
de un solo golpe,
certero golpe.

Te he dado,
tanto, y más,
he cambiado las agujas del reloj,
tanto que ya no me reconocía,
salvo en mis sueños,
ahí, estaba yo, el verdadero.
Me absorbiste,
me dejaste tirado en costado del camino,
solo,
mi sombra y yo.

Me queda lo bueno y lo malo,
me queda tu sonrisa antes de la caída,
me queda una lágrima en alguna parte del corazón,
te imagino como antes,
antes de que los demonios te engañaran,
antes de que tu ser,
se distorsionara en tu espejo.

Desgarrado hasta los huesos,
regreso entre mis huellas,
mi sombra, no me respeta,
se ha ido por allí,
el viento susurra secretos,
el sol corta mi piel,
y entre todo, y nada,
mi maldita imaginación,
que te recuerda,
que te trae una y otra vez.

Moriré, con tu imagen.
Me llevare tu retrato,
y llorare a escondidas,
cuando veo cómo has clavado
ese, tu último puñal.


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18 may. 2014

Solo de noche



El lento pero seguro paso de la noche

la seguridad de su supremacía
la serenidad con la que ahoga al día
la complicidad de sus animales
sus demonios
sus placeres.

Que las velas no rasguen la noche,
que los vientos corten de cuajo al fuego,
que la obscuridad sea absoluta
que se asemeje a tu alma
a tu corazón
a tu pensamiento nocturno,
ese que se oculta mientras vive el día,
ese, que es el verdadero.

La densa obscuridad de una noche
que todo lo ofrece
la densa obscuridad que embriaga,
noche que pretende ser eterna,
lugares solo para ti,
sonidos, sabores, aromas,
para ti,
que vives encerrado en tan efímero cuerpo.

Es la hora de romper los espejos,
de rasgar las ropas,
de sangrar
de soltar al negro cielo los pensamientos que ocultas,
cuantas personas viven en ti?
aquí, ahora, en el abrazo seguro de tu noche
eres solo una,
la real,
la que nació entre sangre y gritos
la que temprano abrió sus ojos
para volverlos a cerrar
y tragar sus lágrimas al ver el mundo.

Di la verdad
a las personas que solo ven tu espalda,
diles quien eres
diles que vives en un obscuro valle
relata como cuento
los más negro de tus pensamientos
haz volar tus ideas.
Congelados, algunos,
se quedaran mirando,
otros, verán tu cara,
esa que ocultabas.

No tengas ya
más remordimientos
pérdida de tiempo,
ocúpate en reposarte en esta noche
sin estrellas
sin arrebatos.
Que te adornen tus verdaderos sentimientos,
que vengan a ti
solo aquellos que se reflejan en tus ojos,
solo los que callan,
y se abrazan
para celebrar la noche.

11 may. 2014

Arbol (II)



Antiguas predicciones,

añejos licores hirviendo,
los temores, nuevos.
Capturados por alucinaciones,
los vapores nos abrazan
y gota a gota nos elevan,
al cielo?

Sombras de un improbable pasado,
atacando mientras aun dormitamos,
sombras que decoran el lugar,
que viven, aquí, allá, en todas partes,
viven, sofocando nuestros corazones.

El más viejo de estos árboles,
drenado ya, de su color,
despojado de fresco manto.
Conocen sus viejas ramas
lo maldito del lugar,
lo maldito del tiempo.
Sus brazos han sostenido más de un cuerpo.

Caminamos en fila hacia él,
aun en sus grises años,
algo mágico a de vivir en el.
Cada paso, un paso a lo que ha muerto,
al pasado,
sin saber, somos ignorantes,
respecto a lo que el pasado significa.

La vida da el vuelco equivocado,
(como siempre lo hace)
ya no miramos hacia atrás,
pues el manto obscuro
ha cubierto nuestras huellas,
nuestro patio trasero,
curamos nuestras heridas,
viejo gris árbol
te tocamos por primera
y última vez.

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