31 oct. 2015

Mar

Pasos

que aceleras.
Mar, incansable,
aguas limpian,
aguas olvidan.

Pasos
que se aceleran,
no impacientes tus deseos
nunca, frente al tiempo.
Deja al mar,
que en su eterno movimiento
enfrente al tiempo.

Pasos,
en nocturno silencio
nocturnos gemidos.
El mar se anima
conquistando las orillas
que lo detenían,
en blancos brazos todo se lleva,
todo,
hasta tus recuerdos.

Pasos,
no se arrastren,
noche,
dormir sobre la arena,
recordar en qué momento se fue,
abrazar lo que no está,
sonidos que se han apagado.

De cara a la inmensa noche,
de cara al mar
estrellada noche,
blanca y eufórica espuma sobre el horizonte,
abrazado por el mar, mi mar,
limpia queda la arena,
limpia,
sin la resaca de los recuerdos.

E.I.

25 oct. 2015

25.1709

Vagabundas ganas,

en esos pesados despertares,
aburrida mañana
golpeando los techos de las casas
todas en fila
simétricas todas ellas.

Las preguntas de las mentes
que en ellas anidan,
los actos, los pensamientos,
y entre ellas
aprisionadas,
las dudas,
las incertidumbres.

Sus estómagos llenos
no se despliegan sus puertas aun
en unos momentos más
las vidas ocultas en esos ladrillos,
en tímido movimiento,
comenzaran a asomarse a la luz.
Cemento,
pariendo seres tras seres.

El látigo de cemento
las cámaras de tortura,
modernas y no tanto,
el roce,
el aburrimiento,
la delgada línea entre dejarlo todo,
o continuar pesadamente.

El camino ya dibujado,
ya pintado,
y una mañana que se toca,
expectante, extraña,
las nubes que aplastan y mojan,
el ahogo es inminente,
el sueño, el aire, el aire,
noche prematura
y el día se aleja de ti.

E.I.

24 oct. 2015

23.1430

Granos de arena

escapándose por tus manos
nubes escapando a tus ojos,
tus ojos,
que es lo que ocultan tus ojos.

Los demonios se arrodillan ante ellos,
me arrodillo ante ellos,
junto mi orgullo
del inmundo piso,
me arrastro con mi lengua hacia tus pies.

Abrumas con solo entrecerrar tus parpados,
agitas el corazón de la tierra
cuando reposas sobre sus verdes mantos,
¿eres tan especial y nadie lo sabe?
¿Cielo e infierno no saben de ti?

No recuerdo otro sentimiento,
no recuerdo nada,
creer que eres un ángel demonio,
lo  eres todo
en un solo cuerpo,
en el mismo lugar.

Repto entre los cuerpos,
por tus piernas subo,
blanca piel
blanca y suave piel,
cuando llego a tu boca
me arrojas a los pantanos,
y todo vuelve a repetirse.

La vuelta,
el desprecio,
y puedo creer que este es mi infierno,
el tenerte,
pero nunca poseerte.

E.I.

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18 oct. 2015

Persona / Tormenta

Comienzo a abrir los ojos,

Los primeros rayos de luz cortan el rostro cansado.
Entre parpadeos la luz llena las pupilas,
Pero el color del día se torna gris.
Asoma su cuerpo.
Un día extrañamente silencioso,
Extrañamente diferente a los demás días de su vida.

Pesadamente, comienza su rutina,
pesadamente se cubre con sus ropas,
tristemente se dirige a otro lugar,
fuera de su habitación.

La suave y fresca brisa matinal es una invitada más
a este amanecer diferente y tranquilo.
La respiración es suave, relajada.
Llena sus pulmones de aire, saboreando cada respiración.
Se sienta fuera, en una esquina de su balcón,
donde los aun débiles rayos de sol lo abrazan, entibiando su cuerpo.

Ya completamente despejado, su cabeza comienza a trabajar.
Y transcurren como segundos las horas de su día,
el sol recorre lentamente el cielo,
que hoy, tiene un color que nunca había tenido antes,
su mente aun trabaja, las horas continúan su paso, y la paz aumenta.

Todo está muy tranquilo, afuera, adentro, y en cualquier lado.
Muchas ideas pasan por su cabeza,
especulaciones, miedos, soluciones,
todas nacen del objetivo que se ha fijado.

La respiración un poco más acelerada,
pero continua tranquilo, frio, con su mirada perdida,
el sol está llegando al final de su recorrido.
Abstracción total de la realidad,
Se encuentra solo, solo en su mundo,
Sabe que el día está comenzando con la llegada de la noche
Sabe que la noche acabara con este día.

Sabe cómo terminara,
Lentamente se dirige a su sillón,
Toma un libro en sus manos,
Se detiene en su pasaje favorito, lo lee,
Lo recita en voz alta, pero no se escucha,
Su otra mano, sostiene el frio metal
Sus parpados entran en un desesperado abrir y cerrar,
Sus ojos no enfocan nada.
Sudan las manos, dejan caer el libro,
no advierte el sonido al caer,
parece haber tomado el camino,
todo su cuerpo está temblando,
suda, balbucea, …………y….
Y de pronto, una gran calma
lo invade todo, una calma que sigue a una gran tormenta
El único sentido vivo, es el tacto, puede sentir el frio en su sien,
el peso de su mano,
el sudor corriendo por su cuerpo,
su otra mano cubriendo sus ojos, llenos de lágrimas.

Tiembla el metal, todo su brazo está temblando,
Su cabeza está llena de dudas,
Siente miedo,
Sabe lo que está haciendo,
Es la última salida, la última puerta, el último día.
Frio en su sien, eso es todo lo que siente.
La calma esta por quebrarse.

El sol se oculta,
la noche se abre paso,
trayendo consigo, todas sus aves nocturnas,
vuelve el ruido, el día se ha ido, y la tormenta……

ha pasado.

E.I.

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12 oct. 2015

Aun

Dame tu voz,

dámela hoy solo para mí,
dame ese pensamiento
ese que tienes para mí,
se, ya lo sé,
para ti,
soy menos que el estiércol bajo tus pies,
menos que una luz en la más cerrada
de las obscuridades,
si algo existe para ti
que represente la eterna e infinita nada,
menos de eso he de ser.

Bajo los huesos de nuestros muertos,
más allá del fuego,
y mucho más allá,
puedo encontrarme,
me atraviesas con tu mirada,
cual fantasma
como el mismisimo aire.

Quizá tus golpes,
en mi ser eran caricias,
esos ojos que penetran,
destrozaban mi alma,
no había secretos para ti,
nada fue reciproco,
pues mi ojos no penetraban tu piel.

Aun cayendo,
de espaldas te encuentras
y tus brazos cruzados,
aun consumiéndome por un último roce,
arrancas tus brazos
y al infinito alimentas,
aun buscando esa mirada,
aun si fuera la mirada del último adiós,
tiras tus ojos a los animales famélicos.

Más despreciable que cualquier otro,
ese he de ser yo, para ti,
siempre y mas allá,
arrojado al lado del camino,
veo varios restos,
no ser el único, no me reconforta,
no tienes alma,
no tienes otra cosa
que una gran roca en lugar de un corazón.

E.I.

10 oct. 2015

Ver

Veras

en la noche más profunda
ríos formados por lágrimas
de los condenados, los olvidados,
los que a nosotros se parecen,
veras,
en esas obscuras fauces,
esas que arrancan tus brazos,
lo valioso que resulta el aire.

Veras
entre suspiros, los últimos ya,
la imagen,
de quien corto sus manos
devoro sus ojos
y fundió su corazón en los ríos de lava,
síguelo,
pues su camino debes repetir,
el del abandonado.

Mientras tanto,
bajo cada sol,
cada luna,
solo ves los resplandores
de los puñales,
vestidos de sangre,
cuidados, brillantes, amados,
seda para limpiar sus bordes.

Ellos duermen sobre fuego,
tú no puedes dormir,
corres
y siempre,
detrás de ti están,
allí, durmiendo,
en el fuego.
Y te ahogas,
en tu realidad,
en tu sueño,
en esos ríos,
lágrimas y lava.

Tu mirada,
abraza el horizonte,
inventa un final
alguno que te mantenga cómodo,
sin dolor,
mientras sueñas,
el fuego se arrastra y sube por tus pies,
y mientras tu piel desaparece,
recuerdas como renacías,
cuando tu piel se mezclaba
con la piel de quien te abandono.

Bajas tus brazos
dejas que el fuego domine,
recuerdas el placer
mientras el intangible dolor
consume,
dejas tu lágrima para el rio,
dejas que los recuerdos se esfumen,
pues se han llevado su cuerpo,
sus lágrimas, su dolor,
y todo ese horizonte
es ceniza ya.

E.I.

4 oct. 2015

1632

“El salto de las almas

el fuego eleva sus garras
pensamientos más fuertes
la carne perece
las ideas, prevalecen.”

Cuanto más el sentimiento
dentro de mí seguirá,
ese que toca cada fibra,
el que vive tan dentro de mí,
el que jamás abandona.

De tanto en tanto,
se recuerda, vive,
juega entonces,
cruelmente, no lo sabe,
mientras caigo y me destrozo.

Ya como el invierno
absorbe el verde vivo de los árboles,
así, en alguna fría piedra
me encontraras.
Rodeado de dudas,
de preguntas.

El despertar,
cada vez más frio,
habitaciones más obscuras,
sangre cada vez más y más espesa,
ojos, más rojos, menos brillantes,
ven, de a poco,
como la vida en aquel jarrón,
se marchita,
inmóvil.

El dolor creía, era esto,
pues equivocado estaba,
el camino hacia el funesto final,
ese, es el verdadero,
el camino se torna cada vez más complicado,
el final, tatuado desde el amanecer,
siempre allí,
esperando,
con brazos abiertos,
solo para mí.

E.I.

3 oct. 2015

Todo, nada, obscuridad

Detrás de una nada infinita e indescriptible,

detrás de tu pasar,
perdura,
detrás de tu obscuridad,
perdura,
ahoga,
aun así,
existe, algo más profundo que esa “nada”
que te acompaña.

Es la que existe
desde antes de todo,
mucho antes de que tú tuvieras un pasado,
antes de que tu “nada”
fuera “algo”,
tu “todo”.

Vienes del mas allá
de la simple combinación
de líquidos, cuerpos,
existir
y no ser,
existir,
y ni siquiera ser
un miserable pensamiento.

Accidente,
trágico accidente,
el tiempo acarreando tu bolsa,
la vida arrancadme de algún vientre,
feroz velocidad del tiempo,
puedes verte ahogado
entre sangre y demás.

Empujado a vivir,
sentenciado sin poder hablar,
el momento no se detiene
no puedes saborearlo,
se ha ido,
sin besos, sin abrazos,
y el siguiente,
ya ha pasado.

Los cuerpos se rozan,
la pelea es desigual,
te enfrentas a mis ojos,
me reduces a nada,
pasas frente a mí
tocas mi cara
y desvanezco.

Después de la locura
de pensar en la nada, en todo,
y en la obscuridad,
me recuerdo en tus brazos,
me recuerdo ardiendo en algún infierno,
alguno de los eternamente cuestionados,
recuerdo el tiempo aplastando mi cara,
la mano del que es y no es
apretando mi corazón,
arrancando mi alma,
apagando el sol.

E.I.

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