25 jul. 2017

Brillo

¿Dónde se ocultan las estrellas?
¿Dónde tus ojos?
Es que el cielo está por llorar,
mi ser también.

¿Por qué?, preguntas,
pues porque revuelvo el cielo
me escapo de las nubes en la tierra
y nada puedo ver
solo esta tenebrosa obscuridad,

sin ningún brillo que me guie fuera de aquí.

8 jul. 2017

Pena

No sé cómo decirlo,
no se,
pero estos días
tan llenos de nada,
agotan.

Profundamente quebrado
roto
casi polvo
ahogado en una mezcla extraña
de tristeza y dolor,
también alguna risa
que no alcanza para endulzar.

Días tan extraños,
tan grises
tan asfixiantes,
me derramo en ellos,
muero en ellos,
y vuelvo a morir
en cada despertar.

Días que obstruyen el pensamiento,
días que pintan de negro mis ojos,
noches en vela,
y un fantasma que no asusta,
solo me da pena,
y quiero abrazarlo y no puedo,
y el,
siente pena por mí.

E.I.

poesiasoscuras.blogspot.com.ar

2 jul. 2017

020717

Despierto, mirando fijo a ninguna parte, ¡ojos quietos ya!, aún estoy intentando acomodar mis pensamientos y junto con ellos, mi cuerpo, que tampoco parece aceptar la idea de despertar y ser golpeado por el día que lo espera afuera.
Tranquilo reloj, ya estoy poniéndome de pie, tranquila calle, ya tendrás tiempo de sobra para absorberme, ten paciencia puerta, ya estaré acariciando tu aromática madera y saldré a través de ti, para que la calle, la sociedad, me absorba por completo.
Un despertar tantas veces repetido, todo un cuerpo en caos, que no se ha enterado que aquí estamos, otra vez despiertos, otra vez desnudos fuera de los sueños, vulnerables nuevamente, y no tan listos para soportar las horas que van a golpearnos duramente, para luego depositarnos como a un borracho, en el escalón de la puerta.

Odioso despertar, repetición, insoportable.

Esta sociedad endemoniada, caras fantasmales, demacradas, temerosos, cansados, otros, totalmente irascibles, violentos, idiotas vertebrados, que olvidan que aún pueden pensar por si mismos. Todos adictos a la ira, adictos a la velocidad mortal de estos días tan extraños, que a veces parecen no terminar jamás.
Maquinaria que se alimenta de sangre, la nuestra, mas no sin antes, limpiar nuestras cabezas, vaciarnos.

Vereda de enfrente, ahí estoy (o creo que estoy), sin sentir pena, sin sentir odio, soy nadie en este lugar que obliga a ser algo, a no pensar, solo obedecer, solo caminar y empujar.
Quiero irme por el desagüe, quiero que la golpiza comience en este momento, pues sabré que ese es el final de un día. Se que estaré en mi escalón, sé que estaré lejos de aquí, sé que no tendré que mentir y que podre arrancar mi piel.

E.I.

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