28 feb. 2016

Nieve (III)

Blanca nieve 

junto en mis manos,
nunca antes pude cargar
blanca nieve
con estas manos.

Nieve he de beber,
de estas manos mías,
rojas de felicidad,
nunca antes
blanca nieve pude beber.

Blanca luz,
blanca nieve
me embriago en tus reflejos
cuando el sol te ilumina,
vuelo, vuelo
en tus destellos,
en tus diminutas formas de diamantes,
esos abanicos de colores.
Abstracción.

Blanco,
mis pies desaparecen,
tu luz me ciega,
tu luz,
profundo e impoluto
blanco,
estallas en colores
cuando te acaricia el sol.

Me mojas
luego de beber,
estas manos mías
me dan de beber.

Tu frio jugo
mi cuerpo quiebra,
lo separa,
partes de lo que fue
lo que nunca será
escapa mi alma
se hiela mi pensamiento.

Bebí alegre,
y me diste muerte,
tu luz engañosa
cegadora,
bebí de estas
mis manos,
derretida,
blanca muerte.

E.I.
poesiasoscuras.blogspot.com.ar

26 feb. 2016

Cuento sin tiempo

Cuento sin tiempo
Podría decirse, que todo ocurre en un plano, atemporal, porque la verdad, mi único recuerdo verdadero, es el tremendo calor que azotaba, también podría decir (y aquí algunas risas asomaran), que ocurrió algo en un plano metafísico.

Reconocida calle de un viejo pueblo, o ciudad, no interesa eso, solo la calle, húmeda, sucia, con los primeros vapores de la humedad, que se hace insoportable.
Caminaba yo, sin mirar nada, solo el horizonte, que no prometía nada nuevo, los mismos árboles, los mismos colores, que aburrimiento para la vista aun así, era mi camino, cansado o no, debía recorrerlo y lo hacía.
Me destino, bueno, no era, uno que me haga saltar en una pata y desnudo por allí, más bien, es un lugar, que quiebra mis rodillas y destroza mi cara, mientras debo arrastrarme con mis manos hasta la gran puerta principal.
Agotador el lugar, agotadora tarde.
Este lugar, y todos por aquí, son un manojo de depresiones y tristezas. Arribo a destino y ya una vez adentro, un vaso de agua, y esa pastillita, perfectamente redonda, suave por donde se pase el dedo, esa cosita, que sonríe por mí. Y lo mejor de este día (y todos los pasados y los que aún no existen), una cama esperando, fresca, por mí.
Dormir, dormir y dormir. Placer.

Días pasan, días que parecen años, y contradicción, a veces solo son respiraciones. Es obvio que cuando pasan a esa velocidad, es porque aún me queda algo de sonrisa en el bolsillo.

Hundido en libros o papeles escritos que he recuperado de alguna caja, y la música, que pinta otros colores, así, me muevo, de una arista a otra, buscando en cada una de ellas, la cara que debo usar en cada nuevo momento (Malditos! momentos, Dios!)
No me molesta soñar despierto, lo que molesta, es el estar despierto y que todo se transforme en una continuación (al menos sé que es finita) de días, horas, inútiles y castradoras formas de medir nuestro tiempo (chiquilín mal educado el tiempo), deberíamos destruir cada reloj, cada almanaque, no contamos más que los días que restan, no los que están por venir, “los-que-restan”, siempre menos.
He aprendido a sumergirme en lagos verdes, negros, azules, que carajos importa el color.
He aprendido, a golpes, pero la sabiduría llego, tarde, pero aquí esta.

[Mi sombra se enciende entre tanto calor, y creo que perdí varios días]

Pasado el tiempo en que me he desconectado del planeta, algo cambio, algo se movió. Hay algo, no sé qué, pero hay algo.
Vivo, si, lo estoy, clavo un alfiler y duele, prueba superada. Hay dolor, hay vida (ufff).
Me voy de aquí, a buscar el cemento que ha de extrañar mis pisadas.
Y allí…descubro lo que difiere, lo que cambia.
Estabas ahí, mirando, no sé quién eres, no sabe quién soy. Solo transpiramos por este estúpido calor, esta humedad. ¿O es que el frio ha llegado ya?
Ni siquiera un “hola”, mi mundo no está basado en saludos cuando me dirijo al pobre horizonte que no conoce de colores.

Antes de que me olvide, los almanaques, por favor, hagamos una gran fogata con ellos, basta de buscar formas, elegantes algunas (relojes de oro!), para medir nuestros pasos hacia el jardín de gente. Jardín que no nunca florece, jardín que bebe lagrimas que se borran en incansables lluvias de verano. Y en los crudos fríos, se seca, tanto que el amarillo cubre todo el lugar, el frio seca tu lagrima y se congela en tu mejilla, a veces, no es el frio, es tu frialdad, tu ser, es frio, tu corazón roca.

Otro día, otra sucesión. Y allí, a metros, el cruce se produce, y se escapa un “hola”, respondido amablemente. Todo.
Sumergido en todo lo que ya te dije, sigo.
Todo queda allí, en ese momento-espacio.
Pasos, y repica la pregunta, “¿estaré volviéndome un poco (mas) loco?”, ¡NO!, me respondo inmediatamente, no existe tal cosa como los “amigos invisibles”, solo la soledad perpetua.

[Tiempo…]

Otra vez, saliendo de aquel lugar, emprendo la vuelta, noto que vuelvo bebiendo algo, cosa que jamás había hecho, y que llevo una ropa que me deja un poco helado, no son mis gamas de negros y grises normales. Hay color.

Aun así, alimentándome de poesía negra y música en tonos menores, emprendo mi regreso.
Esquina, vuelta de página, silencio, y vos. Si vos.
Conversación obligada, el momento lo pide, contrariamente a lo que me pensaba, fue una conversación amena, entre dos extraños aun, pero con demasiado en común, conexión inmediata puede decirse, o nos conocemos de otra vida.
El cemento no esta tan húmedo, y el horizonte se tiñe un tanto naranja.
Cambió algo no hay dudas. (música “...soul love don’t be shy…”)
Las dudas se reproducen cual conejos en mi cabeza.

Tantas preguntas inútiles, tantas respuestas sin valor. Acá lo mejor es dejar todo y salir a buscar, como perro famélico. A buscar, a buscarte a vos.
Por dónde empezar, a ver…, y bueno, volvamos al itinerario rutinario, con suerte, a la vuelta de alguna esquina, estas. Nadie puede saberlo.
Y nada.
A esperar al siguiente día.
Noche, y vos en los sueños. Amanece y lo primero que aparece en mi cabeza es la imagen, y la búsqueda de esa imagen… ¿es una obligación?, ¿será que la soledad se terminó para mí?
Calle, caminata y ojos moviéndose de un lado a otro.
Nada.

Regreso, y llegando al final de trayecto, cuando ya mis esperanzas eran parte de la tierra… ¡vos!
Y una conversación casi sin palabras, un “tanto tiempo” (aunque fueron un par de unidades malditas que denotan el paso del tiempo), un montón de frases gastadas, y esos momentos en los que las palabras no aparecen, y la incomodidad es insoportable.
Un beso de despedida y mi brazo, no sé porque, anuda tu cintura, acercando un poco más tu cuerpo al mío, un beso de despedida, y que pasara luego, no sé, y nadie lo sabe.

Pasan momentos (días, meses, no se), se suceden los cruces, las charlas, cada vez más amenas, un café quizá, un trago, un rato sentados por allí, y charlas, buenas charlas.

Pasan más momentos, y todo comienza a ajarse, vuelven los colores grises, los momentos de soledad completa, y vos, no apareces, y mis cuadernos pierden el color, sus impolutas hojas blancas, son amarillas ya.
Algo cambio, sí, antes no sentía nada, ahora me falta algo, siento que falta algo, y sé que busco aunque no lo asuma.
Busco.
Miro en todas las esquinas, en todos lados.
El círculo que comenzamos a trazar no se ha completado, y tú desapareciste, ha pasado eso que alguna vez temí, y escribí.
Vivo en la obscuridad, solo (no me importa), pero me asome a la maldita luz, me expuse, me mostré débil, y clavaron un cuchillo en mi cabeza.
Ahora no solo camino por ahí, en cementos húmedos, calles sin colores, sin otro placer que el dormir, y esa cosita redonda que me borra, no, ahora se suma que, quiera o no, busco, te busco, ya que rompiste algo en mí.
Filosóficamente o como sea, el corazón (solo un musculo), y nublaste mis pensamientos, ya no pienso bien, no escribo sin bloquearme.

[Tiempo, no se cuánto, no me preguntes]

¡Cruce!
Y lo peor, cuando esperaba un abrazo, un…”me fui por allí”, “el tiempo me ha ocultado”, que se yo, algo así.
Solo obtuve, un “hola”, seguido de un “chau”.
No hubo beso de despedida, ni un lazo en tu cintura, solo un corte seco y al pecho.

Ahora solo camino, ya no levanto mi mirada, ya no me asomo, estoy débil, estoy enojado (triste). La humanidad es así, lamen tus heridas, y luego arrancan tu mano de un mordiscón, cuando huelen que todas tus defensas están bajas y eres un completo estúpido.
Me guardo en mis libros, me hundo en la música, y duermo, duermo, y…

[Aquí el trazo es otro y el color del lápiz es otro]

Soy un tercero, vi esto, lo leí y lo note incompleto, creo que falto el final o cierre, y es el que me tocó arreglar o completar.
Él duerme, duerme y duerme, pero ya no es su cama, sino en su último traje, su última vestimenta, es de color marrón y acolchada, y está allí, a varios metros bajo tierra.
Y aquí al lado de esto, guardo su lápiz, sus hojas, y esa daga que estaba en la vitrina (rota), ahora pintada de rojo, decorada de espeso rojo.
Te doy mi final, dejo por ti una lágrima en estas hojas, porque estuvimos tanto tiempo juntos.
Te saludo, y espero jamás, encontrar a quien te ha quebrado tanto, tanto.
Aquí lo guardo. Junto a ti. Guardo tu final, te guardo a ti.

E.I.

poesiasoscuras.blogspot.com.ar


14 feb. 2016

1344.140216.-46

…y mientras el eco de tus palabras 

van de un lado a otro,
no puedo verte,
no puedo verte en mi mente,
donde está tu imagen,
pues tu cuerpo
estará oculto por allí,
en tu parque de mentiras.

Permití el engaño,
permití tu roce,
deje que me embriagues
con tu miel,
y ser arrojado a los insectos.

No hay suficiente odio para ti,
no puedo tenerlo,
embelleciste mi jardín,
diste color
a los negros colores que lo dominaban
aun así,
me arrojaste a los demonios.

Descanso en mi tumba,
una piedra,
una flor,
y la noche,
espero tu cuerpo,
pues tu imagen,
no se dibuja en mis pensamientos.

Que fue todo esto,
¿amor, odio?
contesta,
dame tu voz una vez más,
dame una última poesía,
malograda poesía.

Te la dedicare a ti,
que me has robado el alma,
el aire,
enfermas mi pensamientos,
pero no aparece tu imagen,
¿fuiste real?,
o solo un fantasma más
en mi eterna locura.

E.I.

poesiasoscuras.blogspot.com.ar

13 feb. 2016

1511.130216.-47

Cuánto tiempo más ardera este fuego

fuego de las entrañas
fuego que astutas mentes
disfrazadas en mantos blancos,
mantos negros,
imponen,
aun cuando los cuerpos ensangrentados
caen a la ardiente e insensible tierra.

Intentan, intentan, fuerzan,
el fuego nace de las entrañas de la tierra,
la salvación en el frio mar de las alturas,
debajo de esos mantos,
personas,
nada pueden saber de los inicios.

Llamas infernales o no,
ya no es importante no,
un camino guiado
es la nada misma,
en el desierto no hay caminos
cada paso, marcara tu sendero,
a ciegas.

Mientras con palabras robadas
vienes a tocar mi mente
escupo en tu boca
y me retiro de aquí,
no busques en mí
lo que tú crees, maldito ser,
tu pecado es tu inventada superioridad
por sobre los libres pensadores.

Ya no quiero oír tu plegaria,
devoro mis oídos,
no deseo ver tus ademanes de veneración
abrazo a los cuervos
y les ofrezco mi mirada,
cielo, infierno,
rio y no paro de hacerlo,
¿qué es esto que vivo?
¿Cielo o infierno?

Dame muerte y llámame,
quizá podre hablarte,
y limpiar tus ojos
alejar tu sordera,
y déjame creer
que han estado por siglos
equivocados.

E.I.

poesiasoscuras.blogspot.com.ar

8 feb. 2016

Nadie, nada

Ignorabas la presencia de otras almas,

tu arrogancia
no cabe en este mundo,
eres menos que la nada,
y tú,
crees que eres todo,
y pateas al mundo.

El llanto de la vida,
no siempre será tuyo,
es otra vida,
otro espacio,
y algún día,
deberás ceder el tuyo.

Tu piel se eriza,
y pretendes que crean
tu asombro,
olvídate de tu trono,
pues quien recorre los valles
lo tomara a pesar de tu llanto.

¿Qué es lo que tanto te asombra?
La eternidad es solo del tiempo,
para ti,
solo es una palabra en tu boca,
tu pasar es efímero,
y sin quererlo estas llamando
a quien recoge las almas.

Caen las estrellas,
se apaga el sol,
recuerda que lo hacen para todos,
no solo para o por ti,
que eres ya
una sanguijuela
en este mundo.

Te pegas a las pieles,
engañas,
reduces a nada sus mentes
y aprovechas
para absorber sus vidas
sus placeres.

Vives en la mentira
tu espacio es finito,
llegas a un fin,
más temprano que tarde
la tormenta caerá sobre ti,
y yo desde la cima de alguna montaña,
te veré arder
y reiré y bailare
cuando te vea caer.

E.I.

poesiasoscuras.blogspot.com.ar

070216:2332.37-1

070216:2332.37-1


Olvidaste la canción
la melodía que nos llevaba
a través de tanta emociones,
agua y aceite éramos
pero la melodía mezclaba
esa agua, ese aceite.

No importaba el destino
que nos deparaba el infinito desierto
ni siquiera importaba
la sed,
arrasadora sed
que nos aplastaba
que nos detenía.

Profundo tu besar,
hilos de sangre bajan por las bocas,
golpeando cada gota
a ritmo
el brilloso piso del lugar,
tus manos alejan tu cara de la mía
y lames la sangre,
la que de mis labios brota.

Melodía que llenaba el cuarto
todos los cuartos
las cabezas
los patios, las calles,
llegaba a lo más profundo
de la húmeda tierra.

Engañando a los demonios que esperaban
que me esperaban
muerdes aún más, mis labios,
el color domina toda la escena.

La música se acaba
y tu verdadero ser
comienza a renacer,
te ofrezco todo mi cuerpo
mi alma…
todo, por que suene una vez mas
la melodía que nos mezcla
que nos calma.

Es tarde,
me has separado,
solo, expulsado al desierto,
solo, con tu espejismo,
corro hacia él, y desapareces,
y aquí, no hay música
solo arena
infinito desierto,
arena que se enamora
y me cubre.

E.I.

poesiasoscuras.blogspot.com.ar

7 feb. 2016

Noches esperando

El pensamiento de alguna forma me consume, pue soy su alimento, y en ellos, vas y vienes, te mueves como si mi cabeza fuera tu parque de diversiones.
Lo permito.
No voy a encolerizarme por ello, pues, yo lo permito.
Siempre he sido, el idiota, el que permite, el que calla, además, quien podría negarte algo, o refutar algunas de todas tus erróneas afirmaciones.

Vivo para esperar la noche, y abrazarla, y en su hombro llorar y reír, nos esperamos en el mismo lugar de siempre, pues somos animales de costumbre.
Te hablo y no respondes, pero siempre escuchas, y tus telas se llenan de estrellas, y en ocasiones manchas un poco de ellas para tapar tu ojo luminoso, para que, todo sea más profundo, más obscuro.
Entre la música de los animales, ruidos de las sombras, humos extraños, olores y colores, nos entendemos, nos enredamos, me gusta más decir, nos entrelazamos.
Yo te escribo, y tú no lees, ansío que alguna vez encuentres todo lo que he escondido en algún lugar, tú sabrás donde.
Y nada te pido, yo solo espero, y al verme un tanto triste, tú me das un trozo de esperanza, esa que ya se ha terminado, y esa que tú me das, desaparece con el primer rayo del sol, con el amanecer inoportuno, con la negación de abrir los ojos.
Tu abandono duele, pues significa que debo irme también, y enfrentarme a esta luz que todo muestra. Y como duele. Verte desaparecer, sin decir palabra, tragándome el dolor que destroza mi garganta, mis ojos se ahogan, mi boca se mueve, pero no habrá sonido, no habrá una gota de mis ojos, ni siquiera un tímido movimiento de mis manos. Todo quedara aquí, en mi interior. Doy la vuelta, siempre imaginando que giraras tu vista hacia atrás, y sigo mi paso, jamás, torceré mi mirada.

Y aquí estoy, acosado nuevamente por esos pensamientos que vienen a molestarme, a recordarme todo lo que quiero olvidar, a mostrarme lo que no está, pero yo lo permito.

Dejo que caven más profunda esta fosa, y sé que una de estas noches, quizá, te deje esperando en el lugar de siempre, esa noche, no llegare, y espero pintes de negro todas tus telas, apagues tu ojo y absorbas toda luz.
Entonces, podre vivir en tu seno, eternamente. Ya no habrá esperas, ni seré yo quien vaya al lugar de siempre, a esperar, a contar los minutos, a sentir cada rasposa respiración (insoportable respiración).
Creo serás tú, esta vez, quien vaya a buscarme, y yo no estaré allí, pues soy ya quien no espera, soy parte de la obscuridad que todo lo rodea.
Tú esperaras por mí.
Yo mirare por entre las sombras, quizá ría, quizá llore, quizá…no lo sé.
Y será como siempre, te tocare, y tú no me sentirás, te hablare y no escucharas, te escribiré, y no leerás.
Nada de eso harás, hasta que lleven hacia ti, mi nombre grabado en una mugrosa piedra.

E.I.

poesiasoscuras.blogspot.com.ar


Ave Madera

Te escuchaba cantar,

el ave de madera
sobre la vieja mesa,
¿tú cantabas?

La forma
la mano te ha dado
eres casi real,
el canto…
¿cantabas?

¿Se ha apagado tu vuelo
o nunca lo tuviste?,
¿te han robado tu vuelo
y aquí te has transformado?
¿Eras de carne y hueso?

La vista desde los cielos
fue agotadora, profundamente dolorosa
y mortal,
se llevó mi vuelo
la razón de ser,
el volar,
la vida ha terminado.

E.I.

poesiasoscuras.blogspot.com.ar

4 feb. 2016

040216:2133.06


Sé que pude tocar tu alma
sé que dicen
no existe
sé que ojos mortales
terrenales
no pueden ver.

Estuve cerca de ella
cerca de hacerla tangible
visible
solo las almas pueden verse
tocarse
entrelazarse.

Fuera de este cuerpo,
fuera de cualquier mundo,
el otro lado
el otro plano.
Sin embargo erizada
volvió mi alma.

El ojo mortal
engañado,
los oídos devoraron tus mentiras
y las manos
acariciaron un suave piel.

Pero tu alma,
la verdad,
se mostró,
demoniaca imagen
ojos de serpiente
escamas cubren tu piel
y buscas sangre
y luego,
devoras, despedazas las almas.

La eternidad
ahogándose una y otra vez
en tus ojos,
ojos de fuego,
ese fuego que no purifica.

El alma
ha vuelto,
aterrorizada,
pero el cuerpo ya no estaba allí,
ese fuego
lo convirtió en cenizas,
ese fuego que lo embriago,
ese fuego que lo consumió.

E.I.

poesiasoscuras.blogspot.com.ar

Entrada destacada

Patios

Despertar dentro del sueño, tus ojos cubriendo mi cuerpo, tus párpados me acarician, sin embargo, la muerte, su aroma, está p...