23 may. 2008

Fantasma que habita la vieja morada,
el mismo que en cajones, de tierra repletos,
se adueña de los instrumentos que plasman dolor en un papel.

Papel amarillo, ensagrentado en sus bordes,
anima que plasma su vagar en aquel.
Dejando el pesar y el conocimiento ese lugar que habita.

Vive en su pasado, no recuerda que ha muerto,
limbo, su lugar,
roba sus hojas de aquel viejo escritorio.

La luz del sol, teme aventurarse en aquella habitacion,
solo el polvo, el encargado de sepultarlo todo, posee la valentia.
Hojas amarillentas, acumuladas, alborotadas por brisas fantasmales.

Hogar abandonado, tiempo atras, lejano,
habitante indeseado, temido,
solo vive, solo escribe.

Aquello que fuere inconcluso en vida,
sera, luego de la partida y el abandono,
fianlemente concluido.

8 may. 2008

No muy lejos de aquí,
no más allá de lo que tus pobres ojos ven.
Esquinas de tierra,
aves revoloteando locamente sobre cosas,
no distingues, ven, acércate.

Carne devorada,
huesos molidos,
fuertes dentaduras, las culpables.
Tu vomito da respuesta a quien pregunte,
tu rostro se descompone, facciones de terror.

Haz tus votos ahora mismo,
arrodíllate, toca tu tierra,
la que te trajo, la que te arrancara de ella.

Arrancas tu lengua,
devoradores animales se lanzan sobre la roja sangre,
abres tu pecho, destrozas tu corazón,
admiras ese último latido,
la última imagen,
la que impregnara el iris de tus ojos.

Un momento,
pequeño, antes de morir,
ves que tu abdomen alberga algo,
despedazas tus entrañas,
arrancas tu carne,
y allí, duerme, una vida

Se acaba el tiempo,
y los famélicos animales asechan,
coges una diminuta pierna,
y lo arrojas lejos, lo más lejos posible.
Los gritos de dolor y los aullidos endemoniados
son callados por los llantos de una vida.

Final de tu dolor,
sacias el hambre de las bestias,
eres solo partes de lo que fuere un ser,
mientras que allá, no demasiado lejos,
el llanto, ahuyenta a las fieras.
No se atreven, sus olfatos no encuentran ese olor,
el olor repugnante de tantas maldades.

El mundo ha sido devorado,
pero aun resuena el llanto.
Niño, naces inocente,
nada sabes de dañar.
Pero crecerás y las fieras estarán esperando por ti.

1 may. 2008

Se han agotado los sabores,
los aromas del atardecer,
aquel latir desenfrenado del corazón
con solo recordar tu suave aroma en mi piel.

Frutas que saben a nada,
licores que ya no embriagan,
los placeres terrenales que no cumplen su cometido.
Donde he dejado los sentidos?

Todo ha sido un sueño,
o una terrible pesadilla?
Momentos felices, no los recuerdo.
El presente se encarga de bloquear mi mente.

Otros colores,
cielo, sol, noches,
otros colores, otros sentimientos.
Este cielo no es el mismo, no, no es el mismo.

Déjame buscar el sueño,
lo único en esta tierra que me da placer,
no aquel, no, jamás alcanzare aquel.
El placer de no ser consciente, solo eso. Soñar.

Dormir, maldecir el día,
y volver a mi eterna labor.
Solo dormir,
luz por fuera, obscuridad por dentro. Déjame.
Esperamos, no existe el tiempo,
todos tienen bocas, ojos, oídos,
cordeles putrefactos,
en vaivenes cerrándolos por completo.
Sellados. Cegados, sordos, mudos.

Todo lugar del final es el comienzo.
Has amado? Ya es tarde.
Has dejado el camino por el atajo simple.
Temeroso, tus lágrimas serán mar y en él te ahogaras.

No más odio.
Sera tarde.
Parte tu perdón.
Celebra tu nuevo rumbo.
Tu final será sin ataduras.
Tu castigo, será volver a empezar.

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