24 mar. 2016

Dudas

Hay almas que no serán salvadas,

¿contaran la tuya por allí?,
¿puedes contarme algo de ella?,
algo que no sepa,
lo cual es…todo.

Sé que es algo,
algo que nos abandona
o nos eleva,
más no puedo decir yo,
que es,
realmente que es,
y dices que es algo que vive en mí.

Contrario
respondo que vive en nuestras cabezas,
un personaje en el libro
que nos proponen alabar,
es el medio por el cual
nos infunden el temor,
temor al martirio eterno,
temores sin fundamento.

Creo en lo que veo
y abrazo ese pensamiento
pero, entonces,
¿qué pasaría con mis sueños?
los vivo, pero no los veo,
solo sueños,
¿ese tiempo es tiempo perdido?
no puede serlo
pues es la vida que deseo.

¿Es una muerte soñada?
si lo es,
empújame al infinito,
enciérrame en el laberinto
y corta antes
un poco mis venas.

Si mi mente, no puede
mi cuerpo tampoco podrá,
necesito creer
que mi vida es un sueño
y que existe,
si no fuese así,
solo soy un muerto
divagando por la tierra,
con o sin alma,
caminando entre los que no sueñan.

Pienso luego,
que es así como yo siento,
cada sol es una montaña
y debe ser escalada,
más nunca muestra su cima, su fin,
no se ve el sol,
no se ve la luna,
no veo tu mano,
no veo mi alma elevándome,
entonces,
solo me dejo caer,
caer y caer.

E.I.

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20 mar. 2016

Tus cuervos

I
La carne pide, lo que la mente exige, la carne desea lo que los ojos ven.
Lo que tocas, lo deseas, lo que roza tu cuerpo debería ser parte de él.
Todo lo que ves desencadena diferentes sensaciones.
Sin embargo, no siempre todo lo que ante uno se expone, puede o debería obtenerse,
pienso que nada, nadie, puede pertenecerme, ser parte de mí. Cuidado, solo hablo por mí, esta boca habla solo para mí.
Jamás pondría palabras ajenas en mis oraciones, en mis estúpidos razonamientos, los cuales, recito en voz alta, cometiendo una y otra vez, el mismo error, el tropezar tantas veces con la misma piedra, esos pensamientos deberían quedarse allí donde son engendrados, en mi cabeza.
Tanto, no llena mi cuerpo, ni satisface mis pensamientos, mi mente está en blanco, el cuerpo siempre famélico.

Lo que satisface, lo que completaba, ya no ES, ya no está aquí para provocarme, para darle algún sentido, a toda esta historia de seguir vivo, de seguir consumiendo el aire, de abrir los ojos cada mañana (o cada noche) y llenarlos de los colores que se ofrecen a pintar mis blancos pensamientos, o decolorar todo lo que es negro.

A veces, y cada vez más seguido, me alimento solo de sueños, ya sea este despierto o dormido, el exceso de sueños me mantiene en pie, si, esas pocas horas que quizá me veas de pie. Horas que sumadas dan muchos días, meses, años, y el lento desangrado continua, siempre constante, siento como me voy transformando en un ser, vacío.
El sentido, el supuestamente firme y obtenido al nacer, sentido de la vida, EN, la vida, ¿dónde se ha ido?,  pues no lo sé, ya que insisto en que jamás tuve uno, o jamás he notado en mí, el sentido, ese que todos parecen tener.
¿Alguien lo ha robado?, ¿está por allí escondido, jugando?

El sabor, el frio, el calor, el roce de esa piel. Suave piel, tibia, en tu cuerpo vivo, en tu cuerpo que me daba sed, me daba hambre, un hambre voraz. El tibio hilo de sangre cayendo entre nuestros entrelazados labios, mi sangre, recorriendo todo tu cuerpo, hasta llegar al descanso del frio piso.
Tu piel, mi sangre. Nunca, no miento al decir esto, nunca, me plantee en esos momentos, que para vivir, era necesario un “sentido”. Podía vivir sin sentido, e incluso, sin pensar.

II

Solo sueños, sé que es un engaño, se lo que son, es el desvío de la realidad, la rama del árbol. Estiro mis brazos y te alejas más, cada vez más.
Me embriago de ellos, y el despertar es tan profundamente doloroso, penoso, tanto así que en ocasiones, elijo no ver el sol, esquivarle a la luz, es complicado, pero siempre cuento con una manta y el frio piso debajo de mi cama, allí donde se esconden los monstruos y los fantasmas. Ellos también escapan de la luz.
Dejo mis ojos cerrados, para evitar que la luz me toque los ojos, y también para no asustarme por mis temores allí abajo, intento apagar todos los sentidos, no sentir, tarea complicada, pero no imposible.
¿Y dónde estoy?, ¿hacia dónde iré hoy?
Luego, siento tu mano en mi pie, lo cual me lleva a saber que no he tenido éxito con eso de apagar mis sentidos. Siento tu fría mano. Te conozco y se lo que quieres.
Yo, vacío.
Yo, hueco.
Yo, insaciable.
Sin aliento, famélico y sediento, de igual manera, así me tomas, y me llevas.
Gritando pregunto quién te crees que eres para arrancarme de esa manera, para meterte así en mi lugar, mi no lugar, jamás pides permiso. Juegas con recuerdos y luego los borras, me tientas y cuando me muevo, nada hay.

Ya mis conversaciones carecen de todo sentido, contenido, pues claro, estoy en blanco, mis ojos cerrados y no tengo colores, no tengo imágenes.
Abro apenas mis ojos, y solo te veo a ti, de blanco, algunos grises por allí, pero todo es blanco.
Me arrojas, luego a tus cuervos, que manchan la espesa blancura con ese negro brillante de sus plumas, me arrojas y observas. Se alimentan, por supuesto, de mis ojos.
No era parte de tu cometido, pero no te habías dado cuenta, de que el dolor infringido por tus aves, me recordaron que aun andaba por aquí, que aún me quedaba algo por hacer, quizá sean estas líneas, o esa carta jamás enviada y escondida por allí, o dejar en el aire ese grito que tanto he ahogado, dejarlo que explote en el aire y que lo escuche quien deba, aunque sea, el oído equivocado, pero sé que no, sé que serás tú.
Era parte de ese alguien.
Nunca quise que mi grito te llegara y tocara tu corazón, luego, bueno, luego fue tarde.
Ahora voy arrastrado por caminos pedregosos, desperdiciando sobre el mi sangre, pero ya no importa.

Basta ya de incoherencias, rompamos el cristal y finalicemos esta historia.
O bien, devuélveme todo, inclusive, a mis muertos y llévate el maldito espejo que en mi lugar has colocado.
Dame la voz para llamar al ángel que se ha ido, dame aire para vivir, un resto más.
Me tienes en tus brazos, eres quien decide, final o continuidad.
Todo será aceptado, sin quejas. Abandonar el dolor físico, y dejar el del alma.

Finaliza la historia, prefiero que me lleves contigo si he de poder elegir, pues ya tu espejo me ha consumido, tu broma me ha agotado, y lo que importaba, ya es de tu propiedad.
Y sé que lo que pido, es imposible de dar, como ves, me he dejado a tu voluntad, tú ya lo sabias, claro. Pero igual me dejabas hablar. Yo lo sabía también, espero ahora, solo poder dormir y nada más, soñar, eternamente soñar.


E.I.

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19 mar. 2016

Mar (III)

Tocando fondo

el fondo del negro mar
mas el sol explota
en colores
luces
fuego
pero aquí,
en las fauces del mar
el frio y la obscuridad
son reyes.

Un saco de huesos,
el resto no está,
se lo ha llevado
un demonio, que subió,
disfrazado de ángel,
en sus ojos tan negros
te perderás
y las olas silenciosas
te arrasaran,
te llevaran.

Sonidos perfectos,
una melodía que embriaga,
adormecido caes
y el engaño
comienza a desaparecer.

Cegado,
dormido,
casi muerto,
no puedes saber,
como te vas yendo
como todo tu ser
se va desintegrando.

Solo un saco de huesos,
tragado por su mar,
esos ojos,
esas palabras,
el calor.

Despojado y engañado,
ahora en la negrura
donde jamás llegara el sol
donde jamás veras nada,
la obscuridad
eternidad,
nada más que huesos,
y pedazos de piel

Me ves hundirme,
puedo verme también,
borras mis marcas
de esta arena cómplice,
podrás así ahogar a otros incautos,
en tus ojos,
esos negros y vacíos ojos..


E.I.

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13 mar. 2016

Musa

Entumecidas manos,
dormidas,
como el resto de mi cuerpo,
mi mente,
ahogada, embriagada,
por vapores
de obscuro origen.


Triste es no poder escribirte
triste es este despertar
ver como la musa se retira
entre sedosas telas blancas
y su brillante mirada,
la de jamás volver.

Que cruel resulta

no abandonar el camino
cuando puedes ver
al devorador de almas
al final del mismo.

Inmóvil,
pero en movimiento,
sus larvas, sus insectos,
son mi colchón
son mi movimiento
sobre ellos soy arrancado de mi lecho,
el cuerpo apagado,
los pensamientos, ahora,
fuego.

Musa, maldita musa
marcaste mi cuello
mi final,
soy el ganado
en camino al destructor de cabezas.

Muevo levemente mis brazos,
seco una lagrima
tapo mis ojos
vienes y vas,
mostrando que eres tú,
la que desmiembra las almas.

He dejado unos pocos poemas para ti,
y para tu parte oculta,
todo te llevas,
dejas la piel,
un saco de huesos.

Despedazado,
desparramado en el camino,
devorado parte por parte,
mi ojos,
tu fruta,
espero te ahoguen
y se lleven tu aire,
musa, mi maldita musa.

E.I.

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12 mar. 2016

Miradas

Abandonado

se sentía
mirando el piso
caminaba
acomodando todo su ser,
a lo que seria
eterna soledad.

¿A quién besar
al anochecer,
al amanecer?
¿A quién dejar
sus restos?
¿Quién lo llevaría
a su última morada?

Escondido tras sus pilares,
pilares que nadie podía romper,
se enfrentaba,
y su exterior,
no veía ese hueco que lo consumía.

Más una mirada
penetra sus pilares,
su cuerpo,
y lo incendia.

Se doblega ante ese mirar,
se deja llevar,
su soledad espantada,
escapa.

De tanto en tanto la soledad
juega malas pasadas,
hay luces en el cielo
que ya se han ido,
y hay miradas que solo engañan.

Más vacío que la nada,
ya no camina,
solo se arrastra,
sus ojos, dos negros agujeros,
los ha devorado,
para no ser engañado,
nunca más.

E.I.

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8 mar. 2016

Mas cerca

Cuanto más
cruel
el tiempo puede ser,
en la espera,
se aloja el sufrimiento.

De un furioso jalón,
apareces,
eras nada, ni siquiera una idea,
ahora,
la vida te espera,
nada eras,
nada eres,
serás polvo
y luego olvido.

Grito, lágrimas, en un principio,
cubierto en sangre,
gritos y lágrimas otra vez,
el camino está repleto
de vidrios y fuego,
sin embargo
por el transitaras,
sabes y no lo crees,
sabes, pero igual hacia allá
te diriges.

Más cerca que lejos
ves la puerta que te cruzara
dejas los gritos atrás,
más lagrimas por delante,
y el ahogo que la pena te da.

Unos pasos más
y se ilumina por vez última
tu mente.

Y te preguntas
“¿por qué tanto caminar
por qué si estaba a mi lado,
por qué los ríos de fuego
por qué dar mi corazón a los lobos
mi alma a los perros
si todo estaba aquí,
en el primer asomo,
en la primera respiración?”

Es el precio,
tú y todos lo saben
y han de pagar,
entre penas, sufrimiento, dolor,
has venido,
da igual la forma,
te iras,
el camino es el precio,
el premio será la verdad.
La confirmación
de la verdad.

E.I.

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Vacio

Solo, deambulando,

es el viejo parque
que ya no visitaba.

Solo, divagando,
mientras la carne
cansada del camino
se dispone a descansar,
en el descascarado banco
que ya no utilizaba.

Solo,
cansado y esperando,
nada, nadie, algo,
de lo que no existe nada puede aparecer,
pero algo se,
y es el vacío,
la gran mancha negra
mi nada
mi vacío,
llegara.

Todos los sentimientos
mezclados
todos mis yos
luchando,
batallando para que solo
quede uno en la superficie,
mi vacío,
mi gran mancha negra.

Quieto me quedo
que el vacío me ocupe
y que la calle me dirija
me deshago en el banco
del viejo parque,
y sostengo mi cabeza
solo para no caer.

E.I.

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6 mar. 2016

Flor

Dabas al insecto

tu miel,
día a día
durante todas esas tardes húmedas
del hechizante estío.

Pasaron soles,
muchos soles
por encima de nuestras cabezas,
la flor y el insecto,
unidos,
en este atardecer,
hermoso ultimo atardecer.

El color,
es frio,
helado,
mis ojos dicen,
el gigante rey sol
ya no calienta esta tierra
como solo él sabe hacerlo,
en estas tardes ya no tan húmedas
de verano.

Tú,
flor,
te abres de todas maneras
el insecto a ti llega
y sobre él te cierras.

Engañado,
ya lo has hecho antes,
tantos han muerto de la misma manera,
el mismo engaño,
¿dónde está lo que eras?
Antes de que tus pétalos
garras fueran,
tu centro
el mismísimo infierno,
tu polen veneno.

Un falso verano
sobre nuestras cabezas
lluvias que no mojan,
abres tus pétalos
y esperas, esperas.

E.I.

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5 mar. 2016

Noche (X)

No es injusto que la noche

que siempre sienta bien
no encuentre en su seno
esas almas, esos cuerpos
que mezclados en el tiempo
en los terremotos de la vida
se alinean para encontrarse.

Puede serlo, lo es,
choques, roces,
palabras que ahogan
excusas que ya no alcanzan,
y la noche desespera
y ya no puede esperar
pues el tajante rayo de sol
viene a azotar la tranquilidad
del manto de estrellas.

Sabia ere tú,
bella noche,
adornada por tus estrellas
y tu gran ojo que todo ve
que tanto brilla
sobre nosotros,
estrellas que luego apagas
a tu antojo,
nos marcas el tiempo
ese movimiento imposible de detener
incluso en tu reino
que parece tan quieto, tan calmo,
y otra vez la luz.

Más como el ave,
renaces,
y vuelves a azuzarnos
mueves la tierra
para que solo queden
las dos piedras de oro formadas
y una mano las tome
y en el nocturno fuego,
las funda,
por fin y para siempre,
juntas.

E.I.

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05.03.16:030

Tez Española quizá
piel tímida
piel que no recibe
los rayos del sol,
el roce hermoso de la luna,
suaves luces nocturnas.

Tocaste su brazo
y se congelo tu mirada
los muros cayeron
…y hubo luz,
por un momento,
luz, mucha luz.

Hablaste a la nada,
y alguien escucho,
hablas para los sordos,
los únicos que saborean tus sonidos,
la piel siente las vibraciones
y se eriza
ante su choque.

Has transformado la roca,
está húmeda,
la roca teme ahora,
ya nunca será igual.

El vacío,
su cielo,
un ave primitiva se posa,
observa,
y retoma el vuelo cerca de ti,
busca tu brazo
y su vuelo se termina.

Necesario fue el dolor,
hablaremos luego de eso,
de todo lo que vendrá luego,
disfruta,
pues las alas cubiertas en hielo,
de esa ave en tu brazo
comienzan tímidamente a moverse.

No es justo,
gritaras,
ella reirá,
te amara
te arrojara a los lobos
te hablara,
te seducirá,
sabe cómo elevarte a lo más alto
y prepárate para caer.

Te volverá loco
te has dejado acorralar
el fuego se alimenta
de tu pena, tu odio,
ella toca tu corazón,
lo volverá piedra otra vez,
lo arrancara
y lo dejara muerto
y el ave descansara.

E.I.

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