Mar (III)

Tocando fondo

el fondo del negro mar
mas el sol explota
en colores
luces
fuego
pero aquí,
en las fauces del mar
el frio y la obscuridad
son reyes.

Un saco de huesos,
el resto no está,
se lo ha llevado
un demonio, que subió,
disfrazado de ángel,
en sus ojos tan negros
te perderás
y las olas silenciosas
te arrasaran,
te llevaran.

Sonidos perfectos,
una melodía que embriaga,
adormecido caes
y el engaño
comienza a desaparecer.

Cegado,
dormido,
casi muerto,
no puedes saber,
como te vas yendo
como todo tu ser
se va desintegrando.

Solo un saco de huesos,
tragado por su mar,
esos ojos,
esas palabras,
el calor.

Despojado y engañado,
ahora en la negrura
donde jamás llegara el sol
donde jamás veras nada,
la obscuridad
eternidad,
nada más que huesos,
y pedazos de piel

Me ves hundirme,
puedo verme también,
borras mis marcas
de esta arena cómplice,
podrás así ahogar a otros incautos,
en tus ojos,
esos negros y vacíos ojos..


E.I.

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