No veras, en siglos, la realidad,
si te humedeces solo de joyas y tapices,
jamás entenderás el aura que viste a los poetas,
si te ríes de su rimas, si no se reflejan en tus espejos.

No eres capaz de distinguir entre la noche y el bello día,
si lo que a ti te define son tus pertenencias,
los cortes de seda, no definen un pensamiento,
diamantes por dientes, no forman un poema.

Castillos derramados en la faz de la tierra no dicen nada de ti.
Nada de eso me define.
Mis ropas no son mi ser,
en mis manos no tengo nada que explique mis ideas, mis sueños,
ni siquiera esta piel, esta carne, esta pila de huesos.

Nada, de todo aquello,
nada , puede dar forma a mis sueños,
a mis ideas, a aquellas rimas que desparramo en viejos papeles,
nada define quien soy, excepto aquello que no puedes ver, ni tocar.

No eres libre, quizá no sea este tu pesar,
tu ilusión de la libertad es más grande que la realidad de tu prisión,
en mi prisión, aun en ella, soy libre,
no soy esas paredes, ni aquella comida,
soy lo que no ves, lo que no tocas.

Me matas, porque no entiendes,
me llamas loco, y a todos los que no caminan contigo,
me matas, y me ves desangrarme aquí,
en un lugar que no me sostiene,
pues ya nada puede sostenerme.

Gracias a tu ignorancia,
hoy soy más libre aun,
libre de esta bolsa de entrañas y huesos,
libre, y en otro ser,
reencarnaran mis pensamientos,
aquellas rimas, que horribles te parecieran.
Emergerán una vez más, mundos de fantasía en los que amaba vivir.
Habrá mas como yo, gracias y solo gracias a ti.

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