26 mar. 2017

Encuentro

Las entrañas del tiempo,
la obscuridad de su interior,
de su exterior,
una sombra
absorbiéndolo todo,
marchitándolo todo.

Rózame con tus ramas espinosas
y secas,
consume lo que tenga este cuerpo,
consúmelo todo,
dame el privilegio
de irme antes.

Ya levantar la mirada
es un peso que supera
cualquier proeza,
levantar la mirada…
y el vacío,
no más.

Levantar la mirada y ver el infinito
desolador
arrasado,
¿el futuro es lo que veo?
¿fuego y animales en llamas?
¿almas en piras eternas?

Tristeza, pena,
no sé,
el sentimiento no se parece a nada,
solo ese sabor a nada,
el feroz ataque del desgano
hacia todo lo que ofreces,
lo que te llevas.

Tu cuerpo se dibuja,
una fina línea,
tus cabellos pegados en tu frente,
puedo verlos,
tus ojos vacíos,
me quiebran hasta los huesos.

En qué momento tomaste el desvío,
en qué momento mi mano se cansó de mi cuerpo,
veo las nubes y no tienen formas para mí,
la pesadez del estar,
la libertad que me llega
cuando pienso en dormir,
te veo con el sol,
mucho más,
te veo con la noche,
te abrazo y me deshago en los sueños.

Luego, luego,
me golpeas,
con tus filosos huesos,
abres mis ojos,
y nada veo,
nada abrazo,
roes mi alma,
arrancas el corazón,
colocas un roca en su lugar,
más no puedes tocar mi mente,
la he ocultado,
algo vive allí.

Enciérrame ahora,
ya no bebo,
pues mi sed no se agota,
los sabores, los colores,
todos son lo mismo.
Lo único entre grises y negros,
son tus ojos,
que me penetran y se llevan todo,
tus ojos,
me desnudo en ellos,
tanto tiempo ignorado,
tanto tiempo cortado por tus dagas,
no sigas,
dame final,
hunde tu daga y ya no más cortes,
húndela, atraviesa esta roca,
y deja que la sombra me oculte.

E.I.

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22 mar. 2017

Nadie (III)

Quizá hubo un hijo,
con algo de demonio
algo fantasmal también,
ya que no se muestra,
solo ruidos puedes oír,
maldad en su no-ser,
ya que vive,
pero no existe,
otra broma,
otro castigo.

Se dice por ahí
que no hay castigo,
que no hay venganza,
pues puedo decir,
no es así,
llámelo karma
llámelo como quiera,
pero existe,
puedo dejarte mi carne
para que veas por fuera
y por dentro.

Había noches obscuras
y días también,
jamás la negrura fue tan profunda
como esta,
así serán los días y noches
desde aquí hasta el final,
una obscuridad profunda
húmeda y absoluta.

El vacío
en mi cuerpo,
en mi cabeza,
pensamientos intrusos
envenenándolo todo,
el vacío se hace sentir,
tanto,
y estos pensamientos,
tanto ruido,
ya, intolerable ruido
el vacío me consume,
y el intruso,
me habla de la solución.

E.I.

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19 mar. 2017

Retírense
ustedes que golpean mi lapida
retírense
vuelvan a sus cuevas
donde la obscuridad
y el temor
es todo lo que conocen.

Dejen mi piedra
inmaculada,
aléjense
demonios
inútiles almas.

Reptaron toda su vida
arrastrando al ingenuo
arrastrando al desprovisto,
dejadme,
dejen lo que soy y seré,
quién sabe.

Reptamos por esta amarga
y vaga vida,
solo instantes de bienestar,
falsa eternidad,
engañados, nos movemos,
luego vemos tus paredes pintadas con verdades,
y allí, esa eternidad,
se convierte en el mas frágil
de todos los cristales de este mundo.

Reptando,
instantes de felicidad
o algo similar,
entonces,
que significa algún pecado
para darle algo de sabor
a esta amarga caminata,
al amargo sabor de la tierra próxima.

Un pequeño escape,
una mancha en el alma,
una memoria no tan blanca,
eso hará un poco más dulce,
tu mentira cruel,
sentirse un poco más vivo,
que es suficiente.
Que se vea
como derramas la miel
mientras nosotros observamos
cuales bestias famélicas.

Déjenme,
aléjense,
nacido en los brazos de la muerte,
viviendo bajo su cuidado,
cuando lleguen las Arpías a buscarme,
será tarde,
estaré riendo,
relamiendo mi boca,
saboreando algo
que ustedes, malditos reptantes
no conocen.

Sé que arrancaron
algo mío,
el engaño les fue fructífero,
sin esa parte me han dejado,
por eso me arrastro,
por eso derramo una lagrima
cada día, cada noche,
por eso he mandado a construir
esta casa, la que me oculte
de ustedes, y del recuerdo
que me consume
que me devora hasta los huesos.

E.I.

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18 mar. 2017

Mas pasos

Ruido,

las palabras de la mente
esa que grita
cuando el dolor es infligido
por tus propias manos,
esa que es apagada
por el ruido,
ruido,
y el mareo,
y la sensación
de sentirse
extranjero en su hogar
invasor en su cuerpo.

Ruido
y el dolor de un paso más,
ojos recorriendo el futuro próximo
otro paso
más dolor
ruido,
y la desesperación
que se suma
atraída por el aroma de la locura,
sabe,
ruido, desesperación, temblor
y la locura
asomando por encima de tu cabeza.

Ruido
viaje cercano
mas pasos,
más dolor
ojos rojos y agua,
queda aun
mirar a tus pies,
no lo haces,
y el ruido es grande,
las personas,
desaparecen,
y eso lo agradeces,
solo,
solo tú con tus pasos, con tu dolor
y los ojos que ya se nublan
y una línea que desaparece
y allí,
tu,
con ella.

E.I.

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11 mar. 2017

Respiracion

Sonidos

entrecortada respiración
silencios
ojos abiertos
lento levantarse
calor, sudor, humedad,
la mano
su cara,
el alivio de sentir calor,
el alivio del cuerpo
emergiendo del agua
saboreando otra vez
el dulce aire
el desechado privilegio
de respirar.

Tensión y alivio,
repetidas sensaciones,
ya no sabes cuantas veces
estuvieron invadiéndote,
ya no,
entrecortado respirar,
noche,
babeas cuando duermes,
la dama mantiene tus parpados pegados,
sordos tus oídos,
sientes el ahogo,
pero este sueño confunde,
cadenas y putrefacción,
el sonido, el silencio,
ahogo,
el agua,
ya no emerger.

Regresa el día
más obscuro que todas esas noches aquí
el día que todo lo tiñe de negro
el que ahoga y enrojece ojos
destroza corazones
pone almas a la venta,
el sonido,
el silencio,
la respiración.

E.I.

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5 mar. 2017

Lugares

No había pasado demasiado tiempo desde que la cruzo por primera vez. En realidad, siempre estuvieron en el mismo lugar, durante meses, en cortos periodos de tiempo. Pero nunca se habían cruzado, saludado o intercambiado un choque de miradas. Hasta ese día. Fue en instante, no lo midas, fue intenso, fue una sonrisa, fueron los ojos más expresivos que había visto alguna vez. En ellos se ahogó y allí quedó atrapado. Luego, junto sus cosas y se fue.
Pasaron días hasta que volviera al lugar y más días aun hasta que una palabra pudiera el pronunciar. Pues se sentía desconectado cada vez que se la cruzaba, en blanco.
Pero…nació la palabra. Así, sin pensarlo.
Sin estudiarlo, sin hacer toda esa narrativa mental, todo ese, “…y ahora me acerco y…pero de seguro ella…entonces…y después…”, no, nada de esas suposiciones estúpidas, que nunca son verdades (al menos, no completas).
Hubo respuesta y su voz hizo estremecer a ese cuerpo. Años sin saber de ningún sentimiento. Años sin que la vida le diera otra vez el sabor perdido. Y aquí. Ahora. Siente el viento chocar contra su cuerpo. Siente.
Y cuando todo tomaba forma a algo parecido a la felicidad, la montaña se aleja del que escala.
En el aire, solo, y nada más que la caída. Eterna caída. Esta vez el cuerpo se congela y su mente vuelve a tornarse en negros y grises.
Otra vez, el piso que sostenía a ese cuerpo, le es arrebatado, otra vez.
"Sera la última", se propone
No más engaños de esta maldita vida, ya no más, la broma cruel de dar y quitar, debe llegar a su fin. Nacer, rebotar estúpidamente por las calles, luego pensar, luego los malditos y deformes espejos del tiempo, luego nuestros huesos alejándose, no sin antes sentir el dolor, y por fin, adiós.
Una broma de pésimo gusto, adornada de lugares empalagosos, y personas como esta que me toco rozar. Todo eso hace que se haga mucho más difícil, no estar tirado en la obscuridad, todo eso hace que no quieras abrir demasiado los ojos.
Pero hace mucho más fácil, dejar de creer en la suerte o en el destino.
Y la puerta se cierra. Y la puerta suena por última vez.

E.I.

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