29 may. 2011


Temor,
de escuchar el choque desesperado del puño,
contra el cuerpo de madera,
locura, en aquellos sonidos
que irrumpen por las hendijas de la puerta.

Temblores del cuerpo,
lo que imaginas,
lo que es en realidad,
enfrentar la realidad y aquello que la mente nos entrega.

El horror, de que la imaginación sea tu realidad,
que las pesadillas hayan sido toda tu vida,
y esa sensación de alivio de que todo ha sido un sueño,
solo han sido mentiras,
mentiras para ocultar tu infértil pasar.

Dudas, muertes, pasiones, verdades en el fondo de tu corazón,
tu alma vagando en la obscuridad de tu imaginación,
solo, completamente solo,
afrontar la locura, despellejar al que enloquece,
poner tu mejilla, para poder clavar en un costado tu puñal.

No será tu salvación,
salvaras al que golpea tu puerta,
liberaras al poseído de su eterna locura,
y serás quien deba poseerla,
así debes hacerlo, o la salvación de quien se oculta
será inútil.

Tomaras para ti la demencia,
te deslizas sobre el hielo ahora,
quebradizo hielo
más y más golpeas esa herida,
y este hielo cederá
por ti lo hará, y luego por siempre, se cerrara.

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