Se han agotado los sabores,
los aromas del atardecer,
aquel latir desenfrenado del corazón
con solo recordar tu suave aroma en mi piel.

Frutas que saben a nada,
licores que ya no embriagan,
los placeres terrenales que no cumplen su cometido.
Donde he dejado los sentidos?

Todo ha sido un sueño,
o una terrible pesadilla?
Momentos felices, no los recuerdo.
El presente se encarga de bloquear mi mente.

Otros colores,
cielo, sol, noches,
otros colores, otros sentimientos.
Este cielo no es el mismo, no, no es el mismo.

Déjame buscar el sueño,
lo único en esta tierra que me da placer,
no aquel, no, jamás alcanzare aquel.
El placer de no ser consciente, solo eso. Soñar.

Dormir, maldecir el día,
y volver a mi eterna labor.
Solo dormir,
luz por fuera, obscuridad por dentro. Déjame.

Comentarios

naná dijo…
Hola Esteban, me gusta este poema, tiene fuerza y un ritmo muy intenso se adivina trás las imagenes que me dan tus versos.
Un abrazo.

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