Puente I
(La Poesía que
se murmura desde la otra vida, el otro lado, obscuro para algunos, para otros,
el luminoso final, densa obscuridad o incandescente luz, eso no importa, la Poesía
convive y llega desde ese mismo, aun inexplorado lugar. Algún día. Serás Musa.)
Olvida el
ayer,
niña de
vidriosos ojos,
olvídalo
aun cuando garras
del pasado,
tan
asquerosamente sucias
por la carne
de inocentes y melancólicos,
siempre,
estén al
asecho.
Noche que es
un poco más intensa
un viento
calmado, extraviado.
Estrellas que
se apagan,
neblina humedeciendo
la piel,
intimidador
paisaje nocturno,
aun así,
hermoso
pincelado esta noche,
hermoso,
y nosotros
parados aquí,
en el fin el
fin del mundo,
donde los
recuerdos mueren.
Extrañamente,
tomados de la
manos,
cruzamos el
puente,
había olvidado
el calor de tu palma,
sudorosa
palma,
claro, el recuerdo
en mí,
ha saltado al precipicio.
Supongo en mi
completa ignorancia
que has
olvidado todo también,
mis palabras, las
tuyas,
ajadas voces,
pero en esta
noche,
renovadas,
el olvido ha
liberado nuestras almas,
nuestras
cadenas y perjuicios,
todo cayendo.
No divisamos
el final del camino,
supone un camino
quizá,
un poco más
largo,
no representa
eternidad,
pero es un
nuevo sendero,
y sin vernos
siquiera nuestros rostros,
caminamos,
y nos
entregamos,
a la
obscuridad de una noche
que no tiene
testigos.
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