10 feb. 2013


Repentinas oleadas de recuerdos,
me arrastran a tiempos quizás,
más sencillos, solo quizás.
Allí donde aun
los pensamientos no florecían,
donde aun dormía
y despierto deambulaba
durante las horas de sol.

Inmediatamente,
cual reflejo,
una punzada en el estómago,
ojos cerrados y húmedos,
el dolor, y una gota deslizándose por mi rostro,
me devuelven a la realidad,
nauseabundo regreso,
enfermo,
y solo fueron segundos, quizá menos, quien sabe.

La enfermedad
luego de la embriaguez de los sueños,
es inevitable,
véndeme una mentira,
la comprare,
quedo desgarrado al absorber este paisaje,
corriendo busco esconderme,
las imágenes no se alejan.

Me han arrebatado algo,
algo que me hizo sonreír,
hoy, poco se de eso,
solo sé que me han robado,
y aquí espero,
en esta película que se repite
una y otra vez,
y la enfermedad,
siempre aquí.
La casa que me ha parido,
esta aquí,
la que me ha dañado,
esta aquí,
he vuelto, has ganado.

Me sentare en tu centro,
y quedare esperando allí,
afuera están los demonios,
duermen aquí, en el borde de mi puerta,
y golpean, y golpean,
las noches son torturas,
en algunas de ellas,
traspasan el umbral,
idiota yo, vencido por el sueño,
y el pequeño demonio alado,
sentado en mi pecho,
lo veo, me ve,
ríe, y desaparece.
Hora de despertar y caminar,
entre todo aquello de lo que desee escapar.

1 comentario:

SommeiL dijo...

Tremenda :)

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