
Lo importante, ya no interesa, no es vital, es perecedero, es…, ha transmutado en dolor. De qué sirve sentarse en este imperfecto presente, de qué sirve, si se vive en un silencioso pasado, imágenes mudas, atrapado, por siempre detrás de mis pasos. De que vale revisar el horizonte, si lo que importaba ha cambiado. Si las palabras se ahogan en el viento, si mi mirada no puede posarse en ti. Dejo que caiga en la tierra que me sostiene, guardo mis palabras, en hojas de papel. Que algún día, levantarse mi cuerpo deberá, que quizá alguien venga de aquel horizonte que he dejado de adorar, que recorra este sitio y recojan de algún libro olvidado, estas hojas manchadas de palabras, las que murieron en mi boca, las que eran para ti.