
Qué manera (a veces ridículo e inútil) de existir, inventar, desempolvar palabras antiguas, miles de formas de decir siempre…lo MISMO. Estoy cansado, hermano, estoy estúpida y grandiosamente, cansado. Aun intentando con palabras difíciles (las busco, y solo hay simples), no reflejo esta cosa, que hecha raíces y acampa dentro mío, bien en el fondo, en la zona más obscura, corajuda esa “cosa”. Estoy cansado hermano, o Usted que cruza sin mirar y su trayecto termina ahí, en el medio de algo que le es todo y nada para otros, estoy cansado. ¿Alguna vez buscaste la sensación del sosiego total, la tranquilidad, un cuerpo sin peso, sin siquiera el peso del alma (dicen que lo tiene), esa de hundirse en un sillón, en el pasto, en el lomo de tu mascota, esa sensación de flotar, ojos cerrados, nada más, nadie más, ni siquiera notar la repetitiva respiración? Lo quisiste hacer, estoy seguro. Lo quiero, quiero sentirme alguna vez así, el ángel que anda diciendo por ahí que me cuida, me conto...