Encuentro
Las entrañas del tiempo, la obscuridad de su interior, de su exterior, una sombra absorbiéndolo todo, marchitándolo todo. Rózame con tus ramas espinosas y secas, consume lo que tenga este cuerpo, consúmelo todo, dame el privilegio de irme antes. Ya levantar la mirada es un peso que supera cualquier proeza, levantar la mirada… y el vacío, no más. Levantar la mirada y ver el infinito desolador arrasado, ¿el futuro es lo que veo? ¿fuego y animales en llamas? ¿almas en piras eternas? Tristeza, pena, no sé, el sentimiento no se parece a nada, solo ese sabor a nada, el feroz ataque del desgano hacia todo lo que ofreces, lo que te llevas. Tu cuerpo se dibuja, una fina línea, tus cabellos pegados en tu frente, puedo verlos, tus ojos vacíos, me quiebran hasta los huesos. En qué momento tomaste el desvío, en qué momento mi mano se cansó de mi cuerpo, veo las nubes y no tienen formas para mí, la pesadez ...