Guerra

No puede huir, no puede escapar, tan solo esconderse un par de minutos, hasta que colérica rutina lo tome de los brazos, las piernas, cuello, lo que esté más a mano, y lo arrastre, lo arroje por escaleras, otra vez arrastrarlo, no importan las piedras, ni los vidrios rajados, mucho menos los restos de otros que se han negado, nada puede hacer, nada puede expresar, no llora, no grita, solo siente un profundo puñal girando en su pecho, en su cabeza, se encorva, lame la sangre de sus manos y lava su cara, su saliva es seca, nada sale fuera de él. A vece se oculta detrás de canciones, dentro de ellas, detrás de sus ojos cerrados, parece que fuera a vivir, parece que algo estuviera por florecer, ¿felicidad?, ¿goce?, ¿disfrutar algo que no sé qué? pausa, silencio, error, abre sus ojos, el humo negro, la mano espinosa, el golpe, el sol quema los ojos recién abandonados por la obscuridad, otro golpe, otra vez, hastío, calor, ...