El titulo no es importante
Mis sueños, por favor, dejadlos aquí, acurrucados entre mis frustraciones. Todo aquello que se ha roto, por favor, dejadlo reposar en la tierra. He de conocer mucho sobre fracasos, sobre las cosas frágiles, en eso he de creer jamás creeré en las falsedades que se apilan en mi puerta. Nada más, ni nada menos que solo sueños, ya despiertos o dormidos nada más ni nada menos, eso somos, nuestros sueños. Me preocupa el día, el que me aleja de la vida, adoro la obscuridad, el manto que ofrece la noche sin estrellas, la que nos lleva a su lecho la que nos embriaga en excesos y adormece los sentidos. Afuera, aún quedan malignas sombras, las mismas que asechan con el resplandor del día, confabulan, ríen y se regodean con nuestro deceso, asechan y asechan. Más no importa, mientras la noche nos proteja en su manto. Antes de partir, las voces, desde aquel negro espejo, aconsejan dejar aquí los pensamientos extraños, viajar con nuestra mente en blanco y volver así al día que ya se abre ...