Al tiempo



Despide al día

acoge la noche,
cubre tus ojos,
abre tu piel,
agudiza tus sentidos,
y de pie,
espera,
solo espera.

Para que culpar al tiempo,
porque culparlo,
es solo la mano que mece la cuna,
y tú,
espera,
entretanto,
duerme.

Duermen tus pecados,
sueñas el fuego
y las almas que en el arden,
¿dónde está la mano que sostiene?,
tus ojos no pueden ganar al sueño,
la noche arriba cruel,
en tu cuna,
en tu sueño,
sobre la línea frágil del tiempo,
eres llevado,
lentamente,
hacia el fuego.



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Tus patas otra vez