19 jul. 2015

Nada parecido

El tiempo hace que renueven las hojas

aquellos frondosos árboles,
el mismo tiempo que los seca
quiebra y rompe.
Podría arrodillarme frente a ti, tiempo,
pero eres intangible, invisible,
existes y no.
Solo te pegas en las cosas,
en los cuerpos,
y los consumes
los secas,
te alimentas,
masacras.

“¿Porque a ellos no les devuelves su frondosidad?”
Y una lejana voz que repica en las cabezas,
responde,
“pues porque están condenados”
la verdad, es dolorosa,
pero es así como aceptamos
venir a este mundo.

El juego es complicado
podrás decirte eso,
una y otra vez,
pero no, no,
es demasiado simple
estúpidamente simple.

Ven,
come y bebe de mí,
regocíjate,
cánsate
duerme,
goza.
¿Está bien así?
Pues por ti me alegro
cordero.
Ahora…
muere,
te regalo el movimiento de mi daga
en ese, tu hermoso cuello,
y bebo de ti hasta la última gota,
lo mío, es mío,
aquí, eres ajeno,
eres nada,
solo polvo,
y a eso volverás.


(Al leer las palabras arriba expuestas, la persona que lo cuestionaba, ha dejado de hacerlo. Solo cree en lo que ha leído, y entiende lo estúpido y cruel del juego.)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy bueno, seguire leyendo mas.

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