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Epitafio

Mi final, por mi

El día en que morí, una persona, con el don de una voz celestial con pinceladas infernales, repetía una y otra vez “undead, undead, undead” y seguido a ello, “loverman, loverman, there's a devil waiting outside your door”.
Traducido, seria algo como, “los que no mueren” o “muertos vivientes”, y la otra oración seria “amante, amante, el diablo está esperando ahí afuera”, se entiende bastante bien.

La música, las voces, los retratos de cada momento vividos, sin ella, muerto hubiera nacido, la música para vivir, la música para morir.
Todos te abandonan, ella no. Prefiero una suave melodía, a los llantos de vidrio verde de tantas personas alrededor.
Estoy muriendo (estoy muerto), pero oigo, huelo, veo y siento.
Usted, si, Usted, a la que le arruine sus horas libres, puede retirarse, el aire esta enrarecido, y de seguro es por Usted.
Retírese.
O dicho de mejor manera, váyase por el camino de su propia mierda.

Muerto viviente, amante, y un diablo dando vueltas por la calle. El ultimo momento, lo ultimo que escucho. El diablo siempre estuvo aquí, no se porque se ha quedado fuera, ¿será por aquel apoyado en la puerta?, ¿por esta que me toma la mano y llora?, ¿o por quien no ha venido?
Vaya uno a saber, este sabe mas por viejo que por diablo y por algo anda por ahí.

Así mientras me voy yendo (me fui), pienso que a lo mejor fue un error, quería ver como era, y se me fue la mano, no solo vi, sino que acá estoy. Ya no se vuelve, pero la verdad, tenia sueño, ahora voy a dormir como loco, salvo que el diablo este de acá afuera me convierta en un muerto viviente, lo que me falta.
Un error, tal como lo digo, pasa que, sépalo, mi cabeza a veces no funcionaba bien, y me dibujaba una serie de personajes animados, y allí todo era ir y venir, caer y levantarse, tristes dibujos, demasiado tristes, pues se basaban en la realidad, que a algunos, golpea mas fuerte, ahí, donde no se ve, donde parece que no duele, pero ahí, es donde verdaderamente se convierte en letal (si no, mírame).

Mientras me voy muriendo (ya lo hice), recuerdo y hasta parece que la sangre recorre mis venas, mi pecho, el corazón rebota, pero no, son espasmos o algo así, como el miembro fantasma que ya no tenemos.
Insulto al que callo la música, ahora solo oigo murmullos, ¡gente! estos oídos, ya no oyen, ¿porque el murmullo?, griten y bailen. Para alguien será la ultima vez, afuera hay un diablo que quiere amar a alguien.

Estoy un poco nervioso, el que esta apoyado en la puerta soy yo, me mira, y piensa que soy un idiota, pasar por esto, por tan poca cosa.
Mira alrededor, y lo que busca no está, es inteligente que quien te asesina, no te despida. Estamos asqueados de la gente alrededor, y quien debería aparecer, no lo hace.
Mi mira (me miro), me insulta, tengo razón, pero me explico, solo quería probar, ver, y salir.
¿Cuánto es demasiado?, ¿Dónde esta esa línea, si aún no he llegado?, limites. Como conocerlos si no los tocamos.
Igual, me insulta, pues teníamos otros planes, y no estar acá, rodeado de indeseables que hablan de recetas, futbol y el hambre que tienen.
Ya ni morirse solo y en paz lo dejan a uno.

El se preocupa por donde dormirá esta noche, parece que el de la cola lo espera a él, el muerto viviente es el. Y ya me fui.
Pero para que dormir si ahora la eternidad es tuya (mía) para vagar.
Los fantasmas se cansan me dice.
Estas cadenas pesan, sobre todo cuando alguien es tan imbécil como yo.
Muerto y con sueño, eso no lo sabía, pero bien, acá se aprende todo.
Mientras todas estas cosas hablan, me levanto, me busco, y me voy.

Vamos yo y yo a encarar a ese que está envuelto en fuego ahí afuera, a lo mejor sabe algo, de esta personita que no vino, a lo mejor, se fue antes que nosotros.
Dejo esa sala llena de olores, y verdes nauseabundos, ni siquiera un hueco en la cama dejo, nadie sabe que me fui, nadie sabe que están allí.
Yo y yo, nos vamos. A la distancia nos hacemos uno, y buscamos (busco) algún lugar donde dormir, porque es cierto, las cadenas pesan, y este de atrás me viene tentando con vida eterna, así que apenas encuentre agua, lo apago de un baldazo.

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