Reloj
La velocidad del tiempo,
ese tiempo,
la velocidad de su “no” vida,
su “no” muerte,
su fugaz paso, tantos rostros,
tantas manos, las palabras se
amontonan,
las hojas, en brillante blanco se
visten,
los ojos enrojecen, la debilidad
lo asquea,
lo precario de los cuerpos, lo
aflige.
Sabe que esto, es la mejor y más
cruel
broma de todos los tiempos,
desafiando a quien reirá al
final,
desencajada carcajada,
mientras mira al cielo.
Ya no ríe, solo se mueve,
no fue niño, pues no hay pasado,
no fue viejo, pues destrozo su
futuro.
Y hoy está aquí,
como la lluvia, va, viene,
amado, odiado, ignorado,
el tiempo lo borrara por completo
él lo sabía, y, aún así,
ríe.
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E.I.
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