No puede verse ya,
aquel verde, que en otrora llenara los ojos.

Ahogados estan los cantos,
han enterrado las melodias.

Nada ha de comenzar,
solo el final.

Las aguas se tornan obscuras,
rojos nuestros ojos.


Rojas las praderas,
lo que fuera tierra,
es cubierto por cadaveres de todos los tiempos.

No mas aves por las mañanas,
el sol ya no quiere penetrar esta negrura.

La eterna lagrima,
el pasaje del dolor.

Llorare por ti,
pronto seremos las semillas de nuestro campo.

El que aquella vez diera los frutos,
hoy ha sido sembrado con la muerte.

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