11 ago. 2009


Días extraños,
tras vidrios llenos de polvo,
telas manchadas por los dolorosos abrazas del sol.

Inclinado, en ese, tu lugar de reposo,
cubierto de buenas intenciones y mentiras.
Delirando, soñando con rostros horrendos.
Deformes paisajes de delicada locura.

En el intento de reír, dañas tu rostro,
una lágrima corre a denotarlo,
tu ojo se ahoga en sangre.
Mientras tanto, ves secarse los arboles, lejos de ti.

Rostros, voces, risas,
logran que tu cordura muera entre ellas.
Abre paso, el delirio y la locura vienen por ti.
Pensaras en otra vida, veras otros paisajes.

Todo en tu cabeza, será lastimoso,
horripilantes sucesos de muerte,
de dolor, mutilaciones.
Al fin, no podrás pensar en tu propio funeral.
Ya estás en el.

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