17 ago. 2009

Repentino,
un corte en la boca,
gota de sangre que se arrastra fuera,
la caída de un ave,
tus pies son testigos.

El cielo se ha incendiado,
el oleo distante,
ese que veías, se ha corrompido.
El vasto y verde valle,
carbón y llamas.

El árbol, ceniza,
brazos que sangran.
Carnicería sin fin,
en el aire, en la tierra.
Despojado de todo, es tu tiempo de arder.

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