Cuanto tiempo, demasiado,
has dormido junto a mí.
Tú, aquella idea de la inmortalidad.
Arropabas mis temores de muerte,
mientras ella se relamía a los pies de esta cama.

Paciente, inmóvil, inmaculada.
Ella espera, sabe que de un momento a otro
las ideas enfermaran, se olvidaran.
El abandono.
Te desvanecerás, amanecerás en otro cuerpo.

Es el momento,
en el sueño, te tomare.
Vendrás a mí, no temerás mi forma
tomare la de aquella que en otrora
te durmiera en su sueño.

Cuando estés en el placer del descanso
mostrare mi verdadera forma
Entre mezcla de temor y placer,
te tomare.
Veras, los sueños de inmortalidad, mueren.

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