23 nov. 2010


Amarte, y no necesitar nada más.
Sentir en mi cuerpo como fluye roja sangre.

No hemos venido para perecer en soledad.
No hemos imaginado la soledad como nuestra eterna compañera.

Deseamos alguien en quien derramar nuestros fracasos,
quien nos aliente, quien apague el sentimiento de soledad.

Solo por eso, debemos obligarnos a amar.
Para sostenernos unos a otros.

Dejare fluir mi sangre,
te alejare de mí.

Nada sentiré en mi cuerpo esta vez.
Podre dejarte ir y aceptar mi soledad esta vez.

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