29 sep. 2011


Filosas rocas que otorgan dolor a cada paso,
volver sobre aquella sangre derramada,
ya no, nunca más.

Confusión, pasos en falso,
que es esto,
que son estas inscripciones,
viejas maderas talladas con tu manos,
firmadas  con tu carne.

Buscar entre ojos llenos de odio,
aquellos que antes daban conocimiento,
que reglas dictaban,
aquellos que petrificaban a cualquier mortal.

El camino, aun más arduo,
rocas que se alimentan de rojas gotas diamante,
el sol que siempre estuvo aquí
hoy es más poderoso,
el viento ha abandonado la travesía.
Este calor abrasador, este cuerpo en caída.

Confusión, al leer tus últimas palabras.
Estarías aquí, si mañana no existiera,
estarías, si mañana no rompiera en llantos,
lagrimas de un futuro incierto, que no existe,
pena por algo que no es.

Si lo sientes demasiado,
tu corazón, puede nublar tu razón,
la caída eterna,
la razón acorralada, jamás volver.
Solo voces repicando en tus oídos,
solo tú y la locura en un rincón.

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