2 abr. 2008

Dolor de parpados rasgados,
insensibles oídos a este desgarrador descubrimiento.
Ver, doloroso comienzo,
doloroso final.

Los colores en desorden pelean por bañar aquella primera vez,
esa primera vista al mundo.
Es algo mundano y normal para el resto.
Estos ojos, entre placer y dolor. Tristes son.

Recién llegado,
acogido entre desconocidos brazos,
y estúpidos gimoteos sin sentido.
El lastimoso comienzo de ocupar el espacio que otro ha dejado.

Sangre por sangre,
alma por alma,
sufrimiento por sufrimiento,
vida por muerte.

Ojos que ven solo borrosos rostros y colores,
ni siquiera sabes sus nombres aun.
Ojos que se embriagan de luz,
luz que duele.

Niño, ojos tristes has mostrado.
Lloras por tu tristeza naciendo.
Niño, que se ha hecho?
Desde el principio de los tiempos, que hemos hecho?

No hay perdón en el acto de engendrar y matar.
Niño que has crecido.
Tus ojos no han cambiado.
comprendes el valor de tu llegada y el propósito de la vida.

Niño que has dejado el columpio y los muñecos.
Persona de mente amplia y que piensa.
Inteligente al no hablar de tus pensamientos.
Perdonas a tus progenitores por darte este camino de espinas y desiertos.

Interrogas al Párroco,
lees entrelineas el Libro Sagrado,
respuestas no encontraras,
solo afirmaras que todo se resume en dolor.

Nada responde, nadie se acerca ya a ti,
has venido solo, solo estarás,
seguirás por la vía sin nadie a quien aferrarte,
las manos amigas, las de la sangre, han estado aquí?

No hay guía para ti, ve,
ya reconoces tus ojos,
reconoces de que estas hecho,
vida por muerte han dicho.
Error, es muerte por muerte, esa es la verdad.

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