19 dic. 2009


Redúcete a nada primero,
y pregúntate, conoces algo de ella.?
Filósofos en interminables luchas banales
Concluyendo en nada más que absurdos.
Historia que nunca ha de terminar.

Nada sabes y deseas tu forma natural.
Luces muertas, un cuarto helado,
sonido de calles desiertas, pequeña respiración,
quiebre de tus rodillas, lloras.

No estás solo y eres consciente de eso,
alas, que ocupen el lugar de pesados huesos,
levitar,
no caminar sobre este suelo manchado de sangre.
Saltas de un lado a otro,
no puedes volar, llevas sangre en tus pies.

No eres capaz de lograr el día desde la noche,
te vuelves insignificante, débil, impotente,
Lo sientes, lo lamentas, arrancas tu corazón en señal de tristeza.
Dan su espalda ante ti, y tu solo quieres volver.
Volver a tu lugar, tu forma, tus rodillas contra tu pecho.
Lloras.

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