Arrojado entre sucias sabanas manchadas con la sangre, que decirse, podría, sangre de la vida. Sangre y excrementos que se confunden en ella, y es de allí, de entre toda esa inmundicia que asoma un nuevo sacrificio, un nuevo cordero al cual le rebanaran su cuello, después de un tiempo de denigración y desesperanza. Luego de siniestras torturas, de inquietantes pesares de cuerpo y alma. Una mente pisoteada y destruida.

Si, es así como se le prepara. Denle leche, alimenten ese cuerpo, límpienlo y cúbranlo, cuídenlo, mantengan cuerpo, mente y alma en perfecto estado, para que luego los extraños días puedan regodearse destruyéndolo todo.

Violencia y sangre, allí, es donde todo se da forma. Es real.

Si supiera la verdad en el mismo instante en que soy enfrentado contra la vida, arrancaría mi corazón usando solo las manos.

Me traes, nos traes, aquí, a este lugar, con qué derecho?. Volver, eso es lo que deseo. Nacemos inútiles y desarmados, para que no podamos escapar a esta vida, que no es más que una muerte disfrazada.

Tenemos estos ojos, para que nos veamos desintegrarnos, y vernos sumergidos, luego, en sabanas, iguales a aquellas que nos concibieron. Sabanas inmundas de excrementos y nuestra sangre.

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