Inmenso este universo,
inmensurable tiempo,
absurdas maneras de marcarnos
con filosas y peligrosas dagas
toda nuestra carne,
de alguna manera has de saber
el recorrido por este mar.

Hablas de volar,
de caer y no sentir el dolor
de huesos quebrándose,
quieres llorar,
mas la sonrisa moribunda gana en tu rostro,
mirando al infinito celeste,
te preguntas,
no son necesarias palabras al aire,
y te preguntas y preguntas,
hasta que te desangras en lagrimas.

Estando quietos
da igual
quizá se una manera de engañar,
pero luego de haber entrado a la rueda de la vida,
quien te carga primero y seca esas primeras lagrimas,
no es tu madre,
no es nadie mas
que tu ángel de la muerte,
vives, y la perdición vive contigo,
muévete, corre, escóndete, tapa tus ojos,
ella esta detrás,
y ríe.

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