4 oct. 2014

Precipicios



Morir,

antes de que sea demasiado tarde,
de todas maneras
el hambre nunca será satisfecha,
y la sed, insaciable sed.

Fuego que nunca es demasiado,
luces que jamás brillaran en nuestro interior,
la espera,
siempre innecesaria.

Demasiadas calles que recorrer,
tantas casa abandonadas
donde descansar,
sombras que miran escondidas,
díganme hacia donde
han huido sus dueños.

Abandono,
solo un sentimiento agregado,
la multitud,
no logra horrorizar a la soledad,
solo son figuras necesarias,
para completar el cuadro.

A filo del precipicio ya me encuentro,
admiro a estas rocas,
su eternidad, su frio,
en fuerte abrazo me uno a ellas,
mi piel se abre sobre ellas.

Eternidad y muerte,
tan diferentes?
O exactamente iguales?
Ahora que dado de beber a las rocas,
podre recordarlo?

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