20 mar. 2008

En cada día que muere
bajo el filo del primer rayo de luz,
muere una parte de mi.

Cerrando los ojos,
mientras dure el sol.
Camino desesperado estas horas.

Al fin llega la noche,
momento en que vive mi cuerpo otra vez.
Que distante me sentía.

Todo es demasiado efímero,
las horas, no duran lo que necesito.
Cuando vivo, regresa el día, me desintegra otra vez.

Entre ciclos,
muertes y renacimientos.
Entre odios y amores.

Desesperación y relajo.
Me muevo en la vida,
me acerco a la muerte.

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