24 dic. 2011


Aullidos de un moribundo y helado viento,
choque de luces contra mantos negros,
dolores de una herida que no sangra,
pero que existe, y crece.

Tiempo, mala palabra
si es fuera de contexto utilizada,
sin temor al látigo del amo,
sin temor a lo que suceda,
detrás del muro ocultas tus huesos,
das de beber a lo que tu cuerpo sostiene.

Extraño, la evolución de un poético corazón,
cambiando a medida que los azotes ordenen,
creando rocas de lo fueran gotas de agua,
pensando, ha sido un ejército?, un paredón?,
un fusilamiento?

Nada más,
paso apurado y desconsiderado del amo,
siempre viviendo en sueños,
esa obscuridad, que consigo trae mundos especiales,
mundos devastados.

La duda de lo que es la realidad,
de lo que es la imaginación.
Real, como la sangre escapando a borbotones.
Escapando del cuerpo.
Cautiva sangre.

Es que mi alma se ha ido?,
me abandonara?,
el camino de regreso,
ya ha desaparecido,
el último aliento de tu viento,
se lo ha llevado.

Solo tu paso,
tu castigo,
los recuerdos que utilizas como dagas,
y un árido cuerpo,
a la espera del sesgo final.

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