En cada lluvia,
la tristeza del inalcanzable cielo,
cae con fuerza sobre los cuerpos
que se pasean.
Todo lo ahoga con sus penas,
calma el dolor de los desventurados,
sacia a los sedientos.

La inmensidad de un cielo,
tan gris, tan apagado, tan confuso
que atrapa cualquier mirada.
Frías gotas lavando los rostros,
cada golpe es un recuerdo,
de que aun respiran.
De que algo resta por hacer,
de que existe alguien que espera.

Días obscuros, fríos,
para ciertas almas
estos son los días de primavera,
en ellos salen a mezclarse con sus pesares,
una sonrisa es desgarrada de sus rostros,
es el cielo, sus lagrimas, que los tocan.
Sonrisa que agradece,
el aun estar de pie.

Esos días,
por tantos aborrecidos,
descartados al olvido,
esos días,
esos mismos días,
tan amados, tan recordados por otros,
esos días son la musa que han estado esperando.

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