23 dic. 2012



Tiempo,
agotado,
empuñando la daga sin piedad,
segundas opiniones,
segundas oportunidades,
si optas por ellas,
solo serán un inscripción mas
en tu lapida,
tu última palabra.

El maldito,
va primero,
tu vienes detrás,
arrastrado por demoniacos caballos negro,
sus ojos son de fuego,
tú tienes tus manos en llamas.
Imposible secar tus lágrimas.

Donde quedo aquel que esperabas?
donde tu salvación?
Miras hacia los costados, atrás, arriba,
solo te encuentras,
y las aves que cubren el sol,
esperan por tu carne,
aun más detrás,
los perros del infierno lamiendo tu sangre.
Tierra y sangre.

Elevado por un invisible brazo,
ahogo,
carne quemada,
y una voz,
que ríe, que pregunta.
Tu entiendes, y no respondes,
también preguntas,
tu respuesta es tu abandono.

Los malditos obtienen recompensa,
tu solo dolor,
que buscabas, cuando te acurrucabas
en extraños brazos?
Has abandonado sueños, placeres,
de lejos sufrías mientras bailaban para ti,
tu frenabas tus carnales deseos,
los malditos se abalanzaban,
y aquí están, y así estas.

Ahora, solo laméntate,
más de nada sirve,
laméntate,
pero el tiempo ya a afilado su daga,
laméntate,
pero tu cuello es el alimento de su corte.
Laméntate,
pero eres víctima,
ya eres parte del olvido,
eres parte de un pasado,
de tu asesino, el tiempo.

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