12 may. 2013



Fantaseabas con el peor de los desenlaces,

imaginabas cada día,
Que este sol no duraría,
No para ti,
Siempre fuiste menos que nada,
Fue tu mayor virtud,
reconocer que eras desecho de lo indeseable.

Fantaseabas, con su alejamiento,
y luego dibujabas en negras habitaciones
como seria tu final,
como tu mano escribiría aquella última línea,
tú sentencia,
entre sueños, te espantabas,
sentías que alguien acariciaba tu cuello.
“Quien ha sido?”.
No hay nadie más aquí.

Solo imaginarla,
la atrae,
sentada junto a ti,
sueñas,
tú con la tristeza del abandono y tú final,
y ella con tu sangre,
la que beberá.

Quizás podría salvarte,
mostrarte tu error,
que quizá eras digno del aire,
que quizá ese alguien no lo era de ti,
quien besaba tus manos,
para luego arrancarlas sin piedad,
quien susurraba a tu oído palabras de amor,
para luego ver rodar tu cabeza.
Quien te llevo de su mano por el tiempo,
y te arrojo, riendo, al negro precipicio.

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