Cambios
Azotado el arbusto gime
el dolor es desparramado por el viento
y los indiferentes oídos,
como siempre,
sordos al dolor,
al que llama,
al que gime.
Dabas tu mano
solo para tu apoyo,
dabas algo,
para azotar sin culpa
para encadenar sin culpa.
Engañando
te alimentabas de confianza,
traicionando si piedad
ocultándote en un falso llanto,
los demonios te aplauden
las Arpías
te elevan a su infierno.
No eres alada,
pero destruyendo
y denigrando,
eres elevada
por las feroces
aves del averno.
Aun pisas la tierra,
aun pisas las cabezas,
devoras corazones
azotas almas,
sin embargo
el viento está cambiando,
el gemido se apaga,
tu alimento se agota,
y mi mano ya no lleva la tuya,
mi mano
sostiene el frágil hilo
de lo que será tu final.
E.I.
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