En sueños, forzados,
finalizar lo que no ha comenzado.
Baja tu mirada
obscuros atardeceres.

Risas, burla de la luz.
Abandonados en las sombras.
Las más amadas de las horas.
Almas negras amando sombras.

Amanecemos en obscuridad,
la oculta, la que nos lleva como cómplices.
No dejes que las serpientes te abracen
corre como un niño ahogado en su terror.

Estamos obligados,
a finalizar lo que hemos forjado en sueños,
vistes de gala,
más no hay festejos.

Aquí, tras el muro gris, en paredes de madera,
viejas marcas,
caras de desesperación, tristeza; no entiendo
restos de una vieja locura.
La vieja locura de la vida.

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